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“La Pasión de Cristo”; por Nelson Algomeda // #CineEnSemanaSanta

Por Nelson Algomeda | 3 de abril, 2015

passion texto

La Pasión de Cristo (The Passion of the Christ). Dir. Mel Gibson. 2004. Es un problema recurrente que, al revisar La Pasión de Cristo y tratar de evaluar su vigencia, hay múltiples temas que oscurecen la discusión: la excesiva violencia, las acusaciones de antisemitismo, la fidelidad de la película respecto a la Biblia, y las ominosas anécdotas que rodearon la producción del film (tanto el protagonista Jim Caviezel como el director asistente Jan Michelini fueron golpeados por un rayo – dos veces). Algunos de estos elementos son relevantes, otros no: la idiosincracia del director trasciende lo que hizo en esta película, y como en toda producción controversial sobre un tema religioso (recordemos El exorcista o Antichrist), cuentos volarán, y en abundancia.

Claro está que La pasión de Cristo no es cualquier película bíblica: ganó más de 370 millones de dólares en EE. UU. y 611 millones más alrededor del mundo. Es la película religiosa más taquillera de todos los tiempos. Para ser una película filmada en dos idiomas muertos (latín y arameo) y de censura R, no puede decirse simplemente que las expectativas fueron excedidas; no hay precedente alguno al fenómeno de La pasión. Fue apoyada por varios grupos católicos estadounidenses, que contribuyeron a la distribución y promoción de la película cuando ningún distribuidor establecido quería tocarla, y al poco tiempo se había diseminado la palabra sobre la obra de Gibson: que era de vista esencial para cualquier católico, que se mostraba detalladamente la tortura y crucifixión de Jesús, y que era “bueno para el alma” según el propio director.

Es difícil no señalar que la atracción generada por el film de Gibson provenía en iguales cantidades de interés devoto por el destino de Jesús como de morbo propagandístico por ver la extrema matanza en sí. Muchos críticos de cine intercambiaron roles con la derecha cristiana que destruyó a La última tentación y vapulearon la película, argumentando que en vez de una reafirmación de fe, el público obtiene un sádico intento por nublar todo levantamiento espiritual a cambio de tratar los eventos como espectáculo.

Esta lectura es acertada en ciertos puntos, pero también descansa mucho en las supuestas intenciones religiosas del director, y en el presunto valor moral que deba tener una película para su audiencia. Vista ya casi diez años después de su estreno, La pasión efectivamente se sostiene como un testamento estético de probar al espectador, de explorar desde un realismo casi clínico la violencia y su efecto en un público que, horrorizado, no puede tampoco evitar un vistazo rápido. Aprovechar el voyeurismo mórbido del público ha sido una herramienta común del cine de terror y exploitation, y también de directores como Pasolini, Von Trier y Miike, que han sido recipientes de premios por retratar con igual o mayor detalle la violencia y el asco en todo su horror. Puede que usar de fondo la historia de la crucifixión y muerte de Jesús condicione la mirada crítica, y muchos reseñadores cayeron ante sus propios prejuicios sobre lo que debe ser o no una película sobre Cristo, olvidando señalar el inmenso trabajo artesanal invertido por Gibson: desde la fotografía hasta los decorados, La pasión es una película estéticamente hermosa, una que salta entre la belleza y la fealdad en cuestión de segundos, y que construye una atmósfera de seria lentitud, la autoridad de una película que demanda ser vista a su ritmo por lo que es. Con total y ciego compromiso, La pasión es una de esas películas que pueden gustar o no, pero que son imposibles de ignorar.

Nelson Algomeda  Escritor de artículos sobre cine y TV. Editor y fundador de Revista Arepa. Puedes seguirlo en twitter en @algomedista

Comentarios (4)

Lucho
3 de abril, 2015

Concuerdo con mucho de lo que aquí dice, y pienso que mucho más se podría decir sobre esta producción (como para hacer un libro sobre uno entre tantos aspectos que se pueden decir de ella). Solo quería destacar un punto que me parece esencial y en que, a mi juicio, dio en lo más nuclear del asunto: “La pasión… se sostiene como un testamento estético de probar al espectador”. Muy de acuerdo. Es por eso que, aunque es una de las películas que considero mejor, como un clásico, a diferencia de otras, no la puedo ver sino en ciertos momentos. Pueden pasar -han pasado- años para que vuelva a ver sus escenas. Me cuesta verlas. Me conmueve demasiado. No estoy acostumbrado a eso que usted describe como violencia, pero que no es algo tan diferente de lo que puede pasar a unos metros de donde vivimos en nuestro país. Eso es: Como decía Stanisław Jerzy Lec, “Odio la cara de mi enemigo: tanto se parece a la mía”. Me incomoda esa violencia que me recuerda mi realidad, que no me es exótica, ni mórbida ni inusual, sino demasiado corriente, demasiado real, y me asusta mi indiferencia ante ella. Esa gran película debiera causarnos horror en algunas de sus partes. Lo horroroso es justamente que podamos verla sin ese horror. Felicitaciones por su comentario.

melodia792
4 de abril, 2015

No se realizan peliculas sobere Jesucristo para celebrar su vida, su Pasión y su Muerte en la Cruz, sino para ganar dinero, mucho dinero. Por lo tanto invito a leer lo que Jesùs afirma en el Evangelio: “No se puede servir a dos amos, Dios y el dinero, porque se odiará a uno o al otro.” En el caso particular es una pelicula antisemita, como la pelicula de Mel Gibson, es ecesivamente cruel y se detiene solamente en la crueldad de la Crucifixión, y no sobre la Resurección: después de su muerte el Padre lo resuscita, y eso falta sino una rapida y breve escena final, como a decir que en aquella Resurección Mel Gibson la considera tal vez improbable. Yo al contrario creo que después de su dolorosa Pasión y su muerte en la Cruz, Jesucristo resuscita glorioso en unidad con el Padre y el Espiritu Santo.

francisco
1 de junio, 2015

siempre ,repito una y otra vez,porque la¿ pasion? (no seamos hipocritas)todos sabemos porque es el individuo el que requiere que alguien sufra ,para que nosotros nos justifiquemos,y al salir del cine o una procesion seamos por unos minutos mejores,pero unos minutos.si que es cierto que si hecharan una peli lo que jesus quier para la humanidad no va nadie, Pdta.de que me sirve adorar una astilla o clavo encontrada de la “” si entre nosotros segumos siendo tan hipocritas y teniendo miedo a darnos un abrazo por la calle por miedo a que nos contagie algo.o criticar ,sin tener una ligera opinion.

melodia792
1 de junio, 2015

Francisco tiene razón. Sin embargo no concierne solamente al “pueblo de Dios” sino que casi 3000 sacerdotes y religiosos en todo el mundo scandalizaron a Dios por la pederastia, hecho de corrupción de la IOR ( La detención de Mons. Scarano en la carcel de Italia) es emblematica el nivel de servir a dos amos: “No pueden servir a Dios y al dinero” dice el Señor. Es cierto, con palabras insolitas Papa Francisco habla de Misericordia, perdón, acogida de la iglesia. Ocurre pero que la situación, a pesar de la voluntad de Francisco de cambiar el rostro de la Iglesia, sus palabras no se han transformadas en hechos concretos. Ya ahora algunos catolicos italianos afirman en la prensa que su elección no ha sido conforme a la Constitución Apostólica y que Francisco sería ilegitimo. Estamos a tal punto. Creo firmamente que si Jesús volviera en la tierra otra vez como hombre Encarnado, hecharía del templo muchos obispos, cardenales, sacerdotes y religiosos. Sigo creyendo en Cristo en la iglesia, pero en el caso de la Iglesia tapandome la nariz por el asco que veo y siento.

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