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‘La Vida de Brian’; por Nelson Algomeda // #CineEnSemanaSanta

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La vida de Brian (Monty Python’s Life of Brian). Dir. Terry Jones. 1979. En total oposición al clásico cine épico, la propuesta de los británicos Monty Python no deseaba reafirmar ni explotar ningún sentimiento elevado en su público. Desde la premisa del joven Brian Cohen (Graham Chapman), nacido en el establo al lado del de Jesús y por cómicas circunstancias tomado por profeta el resto de su vida, los ingleses orquestan un ataque frontal a toda convención del género bíblico. Life of Brian se postuló como la definitiva sátira de la religión organizada y sus representaciones, enfocándose en temas tan significantes como la divinización y la cultura de masas desde el absurdo. Claro está, también querían hacer reír, y desvergonzadamente: Brian mezcla el humor de alta factura con la comedia alocada de chistes físicos, juegos de palabras e inconsistencias lógicas que se acumulan y crean un ambiente cómico donde todo es vulnerable al sinsentido. Y la seriedad teologal es la primera víctima.

No todos apreciaron el chiste: Life of Brian fue presa de fuertes críticas conservadoras al momento de su estreno, y fue prohibida en Irlanda y Noruega por cargos de blasfemia (los Python usaron esto a su favor, promocionando la película con el eslogan “¡La película que es tan graciosa que fue prohibida en Noruega!”). Irónicamente, fue una de las producciones más calmadas y provechosas para el grupo, dejando atrás las tensiones creativas de Monty Python and the Holy Grail y trabajando en locaciones vacacionales como Barbados y Túnez. Pero había indicios de la controversia que se aproximaba desde el principio, cuando EMI rechazó el proyecto temiendo el contragolpe de las facciones religiosas. La película fue salvada por George Harrison, siendo el ex-Beatle un admirador tan grande del grupo que invirtió 3 millones de libras y creó una productora, Handmade Films, solamente para llevar a cabo la película.

Es difícil escoger una sola secuencia emblemática del humor absolutamente británico de Monty Python. Life of Brian no facilita la tarea: está el Sermón de la Montaña de Jesucristo (“¿Que dijo, ‘benditos sean los hacedores de queso’?”), Poncio Pilato y su habla enrevesada (“Libeden a Bdian”), los feligreses persiguiendo a Brian hasta su casa, convencidos de que es el profeta, y la madre de Brian diciendo “no es ningún profeta, ¡es un niño muy malo!”

Por supuesto, es fácil ver cómo ciertos grupos vieron la película como una burla blasfema: al quedarse con la trampa de la premisa, muchos obviaron que, lejos de blasfema, es una película sumamente crítica, pero no de Cristo sino de la política y los discursos que nos condicionan como creyentes. Incluso, con el retrato del Frente Popular de Judea (un grupo de descontentos con el gobierno Romano, al cual Brian se une) los Python envían un guiño venenoso a los políticos charlatanes de su país.

Siendo su raíz la irreverencia contestataria y la loa a la insensatez, Life of Brian se mantiene como un clásico del humor crítico hasta el día de hoy.