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Al límite // Inmolarse inmolándonos; por Luis García Mora

Por Luis García Mora | 29 de marzo, 2015

inmolarse inmolándonos 640

¿Cuántas veces, al comparar involuntariamente las despiadadas imágenes del duro acontecer, los periodistas profesionales experimentamos esa sensación de pérdida de equilibrio, de caída interior, de vértigo, cuando nos enteramos de un dramático episodio como el del vuelo GWI9525 de Germanwings?

Y, cuando ya estábamos completamente descolocados, nos enteramos de los gritos de los 150 pasajeros que se oyeron a bordo, en el momento antes de morir y se informa que el siniestro fue provocado por el copiloto, Andreas Lubitz, con un historial depresivo, quien decidió estrellar el avión.

Inmolarse inmolando.

Una locura, sí. Pero ocurre.

Como en nuestro país donde, guardando las distancias de la obligatoria profundidad que separa a las dos tragedias y desde nuestro humilde punto de vista, alguien al control de nuestro vuelo vital, junto a más de 30 millones de compatriotas, se acerca a su inmolación inmolándonos.

¿Suicidio?

No. Los suicidas se acaban ellos solos. Es una faena absolutamente personal, no colectiva.

*

Cuando las negociaciones entre el Gobierno colombiano y las FARC, en La Habana, alcanzaron su punto de no retorno, y mientras Cuba como Estados Unidos se preparan para hablar de Derechos Humanos el martes próximo en Washington, la contradicción venezolana desde el punto de vista socioeconómico o político sobrepasa cualquier nivel de racionalidad.

Cuando Nicolás Maduro y esta especie de guerrilla atrincherada en el poder le corta y le niega cualquier salida al país, secuestrándolo prácticamente, al costo que sea, incluso una crisis alimentaria y de supervivencia y seguridad, no queda más que mirarnos perplejos como en el vuelo GWI9512.

Porque para nada, ¡para nada!, el Presidente de la República ni su equipo han comenzado a compartir con la ciudadanía una mínima muestra de comprensión y de dolor sobre el agudo y violento problema de sobrevivencia cotidiana que nos amenaza.

Galopante. Fulminante. Violenta.

El tejido ciudadano casi ha desaparecido en el levantamiento de emergencia de una improvisada red de redes de mercado negro, de alimentos y de insumos, donde se quintuplican los precios al borde de lo delincuencial, en un cotidiano combate contra la nada, para permanecer, para continuar, para persistir.

Y el Gobierno hace oídos sordos a lo que pasa.

Agitándose e intentando agitarnos con espantapájaros, monigotes y espantajos de feria para ignaros, analfabetos e iletrados, traídos de otras galaxias o desde su fantasía, ante un país que, como el fatídico vuelo, se precipita sin nadie que lo conduzca.

O, peor aún, quien lo conduce lo lleva voluntariamente hacia el aniquilamiento y la ruina, sin importarle lo que éramos.

Lo que fuimos.

Tomados prisioneros por unas mentes descarriladas que no tienen más pertrechos que (completamente fuera de sincronismo) convocar recurrentemente al Apocalipsis.

Y lo que espanta es el nivel de desconexión con la totalidad del país, con el otro.

A veces da la impresión de que en Venezuela, en lugar de con un Gobierno electo democráticamente, se estuviese tratando de negociar con un grupo que ha capturado un Estado y se encuentra atrincherado en el Palacio de Gobierno con todos sus rehenes, sus prisioneros, sus víctimas.

¿Cómo las FARC? ¿Como Cuba? ¿En la Cumbre de las Américas, en Panamá? ¿Al igual que en las negociaciones de las FARC, en La Habana, con el gobierno de Colombia? ¿O las de Cuba, con nada más y nada menos que el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica?

Pero, ¿qué puede negociar Nicolás Maduro con Obama?

¿Qué quiere, más allá de la retórica?

¿Qué espera?

¿Que le cambie a los siete enjuiciados por Leopoldo López o por Antonio Ledezma o por los alcaldes y estudiantes prisioneros en sus manos por protestar, como si fueran los disidentes cubanos presos de La Cabaña?

En este sentido, las sanciones de Obama a los siete funcionarios de alto rango del gobierno de Maduro, acusados de violar los derechos humanos, envueltas en la declaración de Venezuela como “una amenaza inusual y extraordinaria” a la seguridad de los Estados Unidos, aunque para ellos se trate de un lenguaje jurídico estándar requerido por su jurisprudencia para dictar sanciones financieras, no le han servido a la oposición venezolana para (pragmáticamente) ponerle al Gobierno los puntos sobre las íes y levantar una polémica.

Porque, aclaremos algo: hay momentos en los cuales la construcción de una proposición política en los que no puedes dejar que te impongan una narrativa. Y menos en una situación tan caliente como la que enfrentamos en Venezuela.

A esta oposición le pasa lo mismo que a aquella otra, con lo de “La Cuarta República” y “La Quinta República”, que las compraron sin discutir. Es como con lo de DAKA, cuando quedaron privados. Ahora, con lo de Obama, cuando el Gobierno les habla de una conspiración internacional, lo copian.

¿Y eso por qué?

¿Por qué la oposición no termina de montarse sobre el potro salvaje y galoparlo con coraje, como se galopan las crisis? ¿Por qué no ponerse por encima del discurso gubernamental y pedirle a Estados Unidos que expliquen por qué han tomado estas decisiones y con base en qué se congelan las cuentas a esos siete señores?

¿Por qué no se informa y preguntan cómo es que estos señores tienen dinero en Estados Unidos (o donde sea) y les piden que enseñen al mundo esas cuentas? ¿ Y por qué no preguntarle a Washington cómo es que nos iguala con esos otros países a los cuales les han aplicado ese mismo procedimiento “legal normal”, como Siria o Birmania?

Hacer eso le impediría al Gobierno evadir y los obligaría a poner el acento en la corrupción y en esas fortunas no reportadas ni confesadas, hechas a la sombra del poder.

¿Y por qué no lo hacen entonces? ¿Complejos? ¿Miedo?

¿Calculan en la oposición que esta decisión les puede permitir, más allá de lo urgente de esas preguntas, el apoyo de ese 20% o 30% chavista que sigue apoyando lo que sucede en Miraflores?

¿Por qué no se piden explicaciones sobre los siete de la lista y se le pregunta a los gringos qué piensan hacer con esos activos congelados? ¿Nos lo devuelven? ¿Se los quedan?

Tal como es el comentario internacional, “Obama debería haber anunciado las nuevas medidas simultáneamente con la revelación de los datos sobre los miles de millones de dólares escondidos en bancos extranjeros por funcionarios venezolanos de alto rango”. ¿Pero acaso guarda toda esta documentación para desarmar a Nicolás Maduro en la Cumbre? ¿O la utiliza como su munición para negociar?

Estamos en las proximidades de unas elecciones parlamentarias, en un país vapuleado por una crisis inmisericorde. Aquí, como dice Henrique Capriles Radonski, las cosas han cambiado en la calle irreversiblemente. Se ha producido un cambio político cualitativo y cuantitativo brutal.

¿Qué hará Maduro con todos nosotros los venezolanos si, de repente, se abren en un futuro inmediato todas esas espitas? ¿Y ante una derrota clara en las parlamentarias?

¿Seguirá el gobierno encerrado en la cabina del piloto, con más de 30 millones de pasajeros tocándole desesperados la puerta para que abra, con la delirante voluntad política de estrellar a Venezuela?

¿Seguirá inmolándose inmolándonos?

Luis García Mora 

Comentarios (10)

Vladimir
29 de marzo, 2015

Excelente articulo, excelentes sugerencias. Solo hago la siguiente observación:En nuestra República, el piloto no esta solo en la cabina, estan los Poderes Públicos y ademas las FAN y no hacen nada para enderezar el rumbo. Si alguna reforma debe hacerse en la CRBV es que el TSJ, el CNE y el Poder Ciudadano sean electos directamente por el pueblo, no como ahora que son solidarios automáticos.

lincoln martinez
29 de marzo, 2015

Hoy día se encuentra anestesiados los componentes militares con prebendas especiales y a una población desempleada y subempleada ejerciendo el nuevo oficio del BACHAQUEO originario de la quinta república. Cuando se acaben los suministros y agotados los dolares y se despierte esa masa de personas se presentara la hecatombe mas grande sufrida en la historia Venezolana.

Freddy Siso
29 de marzo, 2015

Desde hace años, pienso que los chavistas no son venezolanos. Si quisieran verdaderamente a éste país, no le habrían causado tanto daño.

Aurelio Useche
29 de marzo, 2015

Excelente! Ojala los que dirigen la MUD tuvieran el talento y valor para rectificar

Irma Sànchez de Dìaz
30 de marzo, 2015

Excelente escrito Sr.Garcìa Mora, hizo un analisìs y una comparaciòn con lo del vuelo perfecta, mejor no podria ser, inmolàndonse inmolàndonos quedò como anillo al dedo, pienso que asì nos tiene el gobierno esperando a ver se le pega el acelerador en caida libre y nos estrella, pero pienso que si todos vamos a votar esto va a ser grandioso (CANTIDADES DE VOTOS)claro esto ellos no lo van a aceptar, pero con la Constituciòn en la mano y los votos salvaremos La Asamblea Nacional y al Paìs. Eso esperamos que sea en paz, y no que nos vaya a estrellar. Es todo

Irene Perez
30 de marzo, 2015

Si no hay nadie que los obligue a salir de la cabina seguiremos en picada directo a estrellarnos. Y la MUD que dice a esto? Creo que esperan a las elecciones de la asamblea y mientras tanto seguiremos directo a la montaña. A ver quien llega primero: la montaña o las elecciones?

Edgard J. González.-
30 de marzo, 2015

Luego de la farsa con Maduro y otros funcionarios anunciando que serían implacables con quienes bachaquean, los buhoneros siguen impertérritos ofreciendo sus productos con los precios quintuplicados ¿han puesto preso a siquiera uno? Lo único diferente es que antes del cínico anuncio y luego de las consabidas colas para entrar, recibir el producto y pagar (3 colas), nos redujeron las cantidades (por ej. de 3 kgs de leche en polvo que vendían por persona hace un año, fueron bajando hasta darnos de mala gana UN KILO ahora. Y así pasa con todo lo demás que escasea, aunque escondan o disimulen las colas). Deben una millonada, y sólo en intereses de la deuda externa, hay mucho más qué pagar que lo que tienen las arcas. Nadie le prestó a Maduro en su costoso e injustificado viaje por medio planeta, más bien lo mandaron “a lavarse ese paltó”. Y ni con la imprimidera de dinero inorgánico van a poder salir de este atolladero. Afortunadamente, no somos un avión con ese bojote de irresponsables encerrados en la cabina, sino un país que ya tiene a más del 70% en contra del régimen, y esa MAYORÍA puede comenzar a cambiar este rumbo equivocado, ganando las Parlamentarias, y de allí en adelante habrá un efecto Dominó. Maduro incluso va a encontrar su Partida de Nacimiento, a ver si consigue asilarse en su natal Colombia.

Maria Jesus
30 de marzo, 2015

Excelente analogia con el avion estrellado en los Alpes Suizos, totalmente pertinente, Habra alguien en la MUD que se monte en el potro salvaje? Porque para arrastrarse sobran, el ultimo henri falcon dozque lara..

joe loma
30 de marzo, 2015

Cada vez con profunda tristeza e indignacion me duele desde adentro lo que estan padeciendo los hermanos venezolanos con tan desafortunado gobierno,solo me queda recomendarles que no desfallezcan y pidan de continuo a JEHOVA de los ejercitos que ponga sus ojos misericordiosos en la linda Venezuela.

rafael
4 de abril, 2015

Buenos dias: Garcia Mora. escribe bien para un sector educado y es muy importante, sin embargo considero que de vez en cuando escriba llanamente para poder hacerlo llegar al nucleo mayoritario de la clase E y F. Gracias

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