Artes

Centenarios; por Antonio Ortuño

Por Antonio Ortuño | 30 de octubre, 2014

El escritor José Revueltas

Tengo la impresión de que las efemérides ofrecen una oportunidad peligrosa para la literatura y que, si bien pueden contribuir a su mejor difusión, también pueden estorbarla. Tenemos un buen ejemplo para el análisis. Los centenarios confluyentes de Octavio Paz, Efraín Huerta y José Revueltas, sin ir más lejos, que han abundado más en banquetes, foros, convites, mesas y “actos” que en reediciones sensatas (y sobre todo, económicas) de algunas obras principales de los involucrados o en acciones concretas para que los lectores jóvenes de este país (que dan vueltas en torno a Crepúsculo y sus adláteres ante el arrobamiento general “porque al menos leen”) los conozcan.

Claro: Revueltas está todo (o casi) en ERA y a buen precio, pero que levante la mano el que encuentre físicamente en librerías algún título suyo: salvo un golpe de suerte (alguna tímida mesita en ciertos establecimientos), hay que esperar a las ferias de libro para acceder a ellos. No puede establecerse si eso es culpa del estigma de su militancia política de izquierda (un rector en Irapuato, la semana pasada, canceló una lectura de sus obras ante estudiantes, hemos de suponer que por miedo a que le tomaran el Palacio de Invierno) o sólo por las dificultades que un sello egregio pero independiente como ERA enfrenta. El caso es que no es tan sencillo hacerse de un Revueltas hoy día.

Por su lado, Paz está editado, y muy bien, por el FCE, tanto en esos féretros lujosos que son sus Obras Completas como en ciertos accesibles volúmenes de varios de sus trabajos. Pero en torno suyo hay aún tal humareda, por el incienso de unos y los cocteles Molotov de otros, que resulta complicado verlo con claridad. No se ha dejado de hablar de Paz en este país desde, más o menos, 1950 y no queda claro que volver al atorón conceptual en el que está metida la discusión sobre su obra y persona desde esa fecha sea de ayuda. Si hay alguien leído y citado en los círculos intelectuales de este país es Octavio Paz pero en torno a su nombre y figura hay tantos intereses enfrentados que a veces parecería mejor dejarlo reposar unos buenos años antes de retomarlo.

De Huerta proliferan ediciones costosas, tanto con textos como con iconografía espléndida, pero tampoco es que ande en la boca de las mayorías. Curioso que un autor de lenguaje directo y lúdico, ideal para los jóvenes, parezca a veces un juguete de estudiosos. El estatus “de culto” casi siempre es dañino para un autor, porque lo condena a los círculos de iniciados y una obra generosa y divertida como la de Huerta merece otra fortuna.

Alguien dirá que es ganancia que se hable de ellos dado que, al menos Revueltas y Huerta, parecieran salir, apenas, de años de relativa oscuridad. Yo, por el contrario, pienso que ciertas oportunidades deberían ser mejor aprovechadas. ¿No ameritaba la ocasión un libro que llevara textos de ambos a las escuelas públicas, como parte del programa de textos gratuitos? Me temo que no quiero oír la respuesta.

Antonio Ortuño Narrador y periodista mexicano. Entre sus obras más resaltantes están "El buscador de cabezas (2006) y "Recursos Humanos" (finalista Premio Herralde de Novela, 2007). Es colaborador frecuente de la publicación Letras Libres y del diario El Informador. Puedes seguirlo en Twitter en @AntonioOrtugno

Comentarios (1)

Estelio Mario Pedreáñez
5 de noviembre, 2014

Octavio Paz es un clásico de la literatura universal, por tanto, es natural que el Centenario de su Nacimiento (1914) sea celebrado. Otros escritores, no tan famosos o consagrados, pero que también escribieron páginas geniales, no tienen tanta suerte, como es el caso del fallecido escritor español (catalán) Avel-lí Artís-Gener (1912-2000), autor de la genial novela “Palabras de Opoton el Viejo” (publicada en 1968), cuyo Centenario de Nacimiento en 2012 no fue recordado. Al leer la novela “El Conquistador” (publicada en 2006)del escritor argentino Federico Andahazi, recordé de inmediato la novela “Palabras de Opoton el Viejo” del catalán Avel-lí Artís-Gener, cuyas existencias conocía en un viaje a México el año 2000. Artís-Gene fue un republicano español que vivió exilado 25 años en México, donde escribió su novela “Palabras de Opoton el Viejo”, en la que cuenta la odisea de un guerrero mexica que viaja a Europa antes del Descubrimiento de América, capitaneando una expedición por orden real en barcos de remos, cruzando el Atlántico en busca del Dios Quetzalcoatl (“La Serpiente Emplumada”) para servirle de escolta en su regreso al Imperio Azteca, y allí, en Europa, los confunden con peregrinos devotos de Santiago y viven extraordinarias aventuras. El exiliado escritor catalán no cometió el error de hablar de “caballeros” en el mundo azteca, porque no había caballos antes de la llegada de los españoles con Colón. Le recomiendo a todos que lean las dos novelas, las del escritor catalán Artís-Geneque vivió 25 años en México y conoció mucho de su historia, leyendas y cultura, lo que le permitió escribir tan genial novela y la del prolífico escritor argentino Federico Andahazi y encontrarán muchas coincidencias que quizá inspire escribir un interesante libro de comparación literaria. Otro dato: La novela del escritor catalán Avel lí Artís-Gener es anterior en décadas a la del argentino, fue publicada en 1968 en catalán (“Paraules d’Opoton el Vell”) y en castellano (“Palabras de Opoton el Viejo”) y en mi criterio es mejor que la novela “El Conquistador”, que no deja de ser buena. No puedo afirmar que Andahazi conociera el libro del escritor catalánArtís-Gener, publicado mucho antes, en 1968, de la fecha de publicación de “El Conquistador” (2006), lo que sí es cierto, es que yo -que leí las dos novelas y tengo un ejemplar de cada una de ellas- encontré grandes coincidencias, quizá por tratar la misma temática: Un viaje de un guerrero méxica a Europa antes de la llegada de Cristóbal Colón a América.

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