Actualidad

¿Cuándo será ese cuándo?; por Piedad Bonnett

Por Piedad Bonnett | 29 de octubre, 2014

Cuándo será ese cuándo por Piedad Bonnett 640

“Me tomaba un jugo de toronja a las seis de la mañana y pasaba todo el día sin comer, pedaleando La Habana en una bicicleta china muy pesada cuyo nombre era toda una ironía: flying pigeon”.

Así me contó su historia mi amigo Álex Fleites, poeta cubano. Comenzaban los 90, y caído el muro de Berlín se desmembraba el campo socialista, del cual dependía el 85% del intercambio comercial de Cuba. A pesar de la situación angustiosa en que quedaban los cubanos, sometidos ya desde el 62 al embargo de los Estados Unidos, este fue reforzado en el 92 por la Ley Torricelli y en el 96 por la Ley Helms-Burton, prohibiendo a las filiales estadounidenses en terceros países comerciar con Cuba. Escaseaban los alimentos, las medicinas, los artículos de primera necesidad. “Los primeros años de la década de los 90 por poco nos matan: hambre, avitaminosis, neuritis periférica y otras calamidades innombrables”, me dijo Álex. El día en que él se derrumbó, exhausto, en el hospital el médico le señaló las hileras de camas repletas de enfermos. “¿Sabe usted qué tienen todas esas personas?”, le dijo. “Hambre”.

El bloqueo de los Estados Unidos a Cuba, que cumple ya 52 años, es el más largo de la historia moderna. Tres generaciones de cubanos han tenido que padecerlo, y es posible que los más jóvenes, como en un cuento de Kafka, no tengan claro ya su origen, el que los condenó a una vida de dificultades cotidianas agravadas por las determinaciones de un régimen que, acorralado, optó por radicalizarse, originando el éxodo de muchos cubanos. El gran enigma es qué habría sucedido si el bloqueo nunca se hubiera dado: ¿habría tenido éxito económico el proyecto revolucionario de Fidel, arrastrando aventuras políticas semejantes en otros países del continente, como temía Estados Unidos? ¿O el gobierno de la isla habría terminado virando hacia el libre mercado, como Rusia, China, Vietnam, países que hasta no hace tanto mantenían la ortodoxia comunista? ¿Es el bloqueo un argumento del que se vale el régimen cubano para excusar sus fracasos, como dicen algunos? ¿O, en efecto, está en la raíz de su atraso tecnológico, y de los miles de millones que Cuba ha dejado de percibir?

Lo único que sabemos es que el bloqueo es infame y también que los tiempos cambian. El feroz exilio cubano en Miami, en razón del cambio generacional, ya no se muestra tan recalcitrante. El mismo régimen cubano ha tenido una apertura moderada. A pesar de las restricciones, y como si fueran a mirar un barco antes de que se hunda, 80 mil estadounidenses viajan anualmente a Cuba. Y The New York Times opina, en un editorial, que hay que “acabar con un embargo insensato”.

Mi amigo Álex, que escogió quedarse en la isla, me escribe: “No sé cómo será vivir sin bloqueo. Desde que tengo uso de razón está ahí, en los discursos y como telón de fondo. Por otra parte, decir que Cuba en estos momentos alienta al terrorismo, sería un chascarrillo si no tuviera consecuencias tan dramáticas”. Veintiún veces ha sido condenado el bloqueo por las Naciones Unidas, sin que nada pase. ¿Qué pasará este 28 de octubre, cuando la plenaria vote de nuevo el tema? Si Obama se arriesgara, estaría tomando una decisión histórica.

Piedad Bonnett 

Comentarios (4)

José Miguel Roig
31 de octubre, 2014

El bloqueo supone que Cuba no puede negociar con “nadie”. Lo cierto es que aparte de Estados Unidos, las compañías norteamericanas en el exterior y otras excepciones, Cuba puede negociar con el resto del mundo, incluyendo España. Aproximadamente 189 países. Es sabido que Venezuela mantiene a Cuba, el bloqueo no lo ha impedido. El problema es el sistema, señora Bonnett, no el bloqueo. La Unión Soviética fue un fracaso, al igual que Alemania Oriental y un largo etcetera. Con o sin bloqueo mientras Cuba sea comunista, será un fracaso. Eso la sabe usted mejor que yo.

Estelio Mario Pedreáñez
4 de noviembre, 2014

Resulta una gran contradicción que el principal argumento para intentar justificar la opresión y miseria en Cuba que usan los monarcas Fidel y Raúl Castro sea que Estados Unidos, su principal y odiado “enemigo capitalista” no comercia con ellos, porque constituye una confesión del fracaso del sistema comunista. En Latinoamérica se admira mucho a la Cuba de Fidel solo por el hecho de “enfrentarse a los gringos”, por nuestra ancestral antipatía a los Estados Unidos, que le quitó medio territorio a México, que le quitó Panamá a Colombia y cuyo inmenso poder militar y económico nos subordinó mucho tiempo, con toda la explotación e injusticias que cometen los imperios. Pero este pasado y esta realidad no debe cegarnos para no ver el significado de la dictadura totalitaria que impera en la sufrida Cuba, que la regresó a los tiempos de la monarquía absoluta bajo la dinastía de los Castro. ¿Socialismo? Cualquier satrapía o dictadura militar que buscara cobijo bajo el Imperio Soviético era catalogada falsamente como “régimen socialista”, pero olvidan que los Castro no industrializaron a Cuba, como sí lo hicieron los comunistas de casi toda Europa Oriental, ¿Dónde están las industrias pesadas de Cuba? ¿Dónde están sus enormes masas obreras? Cuba en manos de los Castro sigue siendo un país que vive de la caña de azúcar, del tabaco y del turismo, igual que en la época capitalista. Rectifico: Con los Castro Cuba vivió del subsidio soviético y ahora vive del subsidio venezolano. Por eso pienso que Fidel Castro nunca fue un verdadero comunista, por lo menos, no un marxista, porque NO INDUSTRIALIZÓ A CUBA. Y no pongan como excusa “el bloqueo norteamericano”, en realidad un embargo comercial (ilógicamente quieren comerciar con su archienemigo capitalista y olvidan las excepciones por “razones humanitarias”: alimentos y medicinas), porque Cuba siempre pudo comerciar con el Imperio Soviético y los países de su órbita, con China y demás naciones del mundo del “Socialismo Real”, y también con México y otros países que actuaron con Cuba con independencia ante las políticas de los Estados Unidos. Después de más de 50 años de gobierno absoluto en Cuba, decir que sus fracasos y miserias no son responsablidad de Castro y su aristocracia (Fidel Castro, como todos los gobenantes comunistas, es un monarca) sino del “Imperialismo Yanqui” es una coartada, una excusa, ya no creíble. ¿Se acuerdan de las naciones agrarias de Europa Oriental arrasadas por la Segunda Guerra Mundial? Sufrieron durante el imperialismo soviético y después de muchas muertes y esclavitud, emergieron a la caída de la Unión Soviética como países con economías modernas o en transición a la modernidad, con grandes industrias y grandes sectores obreros en su población. No Cuba. Cuba no. Cuba, también después de muchas muertes y esclavitud, no tendrá industrias ni obreros cuando logre salir de la oscuridad. A otros con el cuento de la “Dictadura del Proletariado” que erradamente profetizó Karl Marx, lo que existió (y persiste en Cuba) fue la Dictadura del Partido Comunista, porque los obreros jamás gobernaron, gobernaron los jerarcas de los Partidos Comunistas, como lo demostró el sindicato polaco “Solidaridad”: Un Sindicato de obreros para defenderse del Patrono, el Estado que decía ser gobernado por los obreros, pero su Presidente era un General del Ejército Polaco (subordinado al Ejército Soviético). Por eso Fidel se tituló “Comandante” y Raúl Castro es el General en Jefe del Ejército de Cuba ¿Ya entendieron? Y en cuanto a los gringos y la “digna lucha” de los reyes comunistas de Cuba, creeré en su realidad cuando intenten sacar a los Estados Unidos de la tierra cubana de Guantánamo, donde los Estados Unidos tienen una base militar con una cárcel donde torturan y cometen cuanta violación exista a los Derechos Humanos, pisoteando su propia Constitución (pensar que los suecos, en un momento de locura, le dieron el Premio Nobel de la Paz a Obama, quien de candidato dijo que cerraría esa cárcel y de Presidente ratificó tan grande ignominia). Pero los Castro nunca intentaron ni intentarán sacar a la fuerza a los gringos de Guantánamo, no son suicidas, si no lo intentaron en los tiempos de sus amos soviéticos, con todo y Guerra Fría, menos lo intentarán ahora. Además, los comunistas siempre buscan pretextos para imponer su voluntad totalitaria contra las mayorías democráticas, ya que en verdad persiguen esclavizar a las sociedades libres para enseñorearse sobre ellas. Después que Stalin murió y se dieron a conocer sus crímenes, despúes que se supo de la hambruna provocada en Ucrania, despúes de conocerse los millones de muertos y la sistemática violación de los Derechos Humanos por los gobiernos de los Partidos Comunistas, porque es una mentira gigantesca decir que gobernaba la “Dictadura del Proletariado”, porque los obreros no gobernaron, gobernaron los Partidos Comunistas, ya quedó claro que el comunismo marxista como toda ideología totalitaria termina en la negación de la dignidad humana y la esclavitud del hombre en nombre de la falsa igualdad donde los gobernantes son absolutos, impunes y vitalicios. Y pensar que el mundo conoce la atrocidad de la primera sociedad totalitaria en la Historia de Occidente: La Esparta Antigua. Y en lugar de verla como lo que fué, una sociedad militarizada, terrible e inhumana, producto de una reorganización social para mantener la tiranía de unos pocos sobre las grandes mayorías explotadas, la vieron algunos poetas y filósofos y muchos intelectuales y políticos, como un ejemplo digno de imitar (“El Espejismo Espartano”). En la Antigua Esparta se impuso el Estado sobre el individuo, se destruyó la familia, se despreció a las artes y el intelecto, se practicó el infanticidio de los débiles, la educación era ideologización y hasta se buscó el aislamiento para que sus habitantes no conocieran que otros hombres vivían en sociedades más libres o más prósperas. Allí están algunos antecedentes históricos de la barbarie comunista que en pleno siglo XX vivieron las sociedades tiranizadas por los jerarcas comunistas y que aún sufren pueblos como Corea del Norte y Cuba. Los antiguos griegos conocieron este mal, pero muchos alabaron a Esparta, y hoy muchos desconocen la Historia o no les importa y pretenden que la “Utopía Comunista” pueda terminar en algo distinto a la esclavitud de los pueblos sometidos al yugo de los monarcas “comunistas”, como ha sido siempre, desde los registros históricos más remotos, 700 años antes de Cristo cuando Esparta se transforma en un Estado Totalitario, hasta ayer (es un decir), cuando el actual rey comunista de Corea del Norte, nieto del primer rey comunista impuesto por los reyes comunistas de la extinta Unión Soviética, reitera sus amenazas al mundo de desatar una guerra atómica si no cumplen sus exigencias: más alimentos para mitigar las hambrunas que matan a sus esclavos. Y los tiranos que esclavizan a Cuba siguen con el cuento del embargo norteamericano como justificación de todos los males que ellos impusieron a los cubanos en busca del “hombre nuevo”:¡Dios nos libre del famoso “Hombre Nuevo” de los comunistas, porque es el mismo que el antiguo y esclavizado espartano!

Edgard J. González.-
6 de noviembre, 2014

Si quien se hace pasar por médico llama ORZUELO a una Apendicitis, ya de entrada eso me hace desconfiar de todo cuanto tenga que decir ese farsante. Quienes se empeñan luego de 4 décadas, en llamar Bloqueo al EMBARGO específico que justificadamente le impuso EEUU a la Cuba castrista, que arbitrariamente expropió múltiples empresas sin pago compensatorio (para arruinarlas, como acá en Venezuela), no merecen la atención y el respeto de los lectores, pues demuestran ser más DOGMÁTICOS que objetivos en sus “análisis”. Comparto el acertado comentario de Pedreáñez.-

Pepetex
7 de noviembre, 2014

Comparto absolutamente en su totalidad el elocuente comentario del Sr Pedreáñez.

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.