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Farc: su versión de la infamia; por Héctor Abad Faciolince

Por Héctor Abad Faciolince | 10 de septiembre, 2014

Farc su versión de la infamia; por Héctor Abad Faciolince 640

En el caso de los crímenes de la guerrilla, hay muchos libros publicados por las víctimas del secuestro (Clara Rojas, Pinchao, Íngrid Betancourt, entre otros). Pero las Farc, ahora, acaban de publicar su propia versión —el relato del verdugo—, del secuestro de Clara Rojas, los militares e Íngrid Betancourt. Siempre he leído con pasión los libros de las víctimas del secuestro, por muy idealizados o incompletos que estén. Y hacía mucho quería leer también la versión y la justificación moral de los perpetradores de este crimen. Es siempre interesante leer cuál es la pirueta mental que hacen los verdugos para justificar sus abominaciones. Pues bien, ya la tenemos, en la pluma de “la guerrillera Diana”. Y vale la pena leer su versión de la maldad porque es una antología de bajezas, justificaciones innobles y disparates.

La versión de “la guerrillera Diana” empieza con cuatro joyas: la primera es llamar a las secuestradas “prisioneras de guerra”, como si dos mujeres civiles y no combatientes pudieran ser calificadas así, y no rehenes. La segunda consiste en afirmar que Rojas no es víctima porque se hizo secuestrar voluntariamente. Es decir, que al negarse a abandonar a su compañera de infortunio (que es un acto noble y admirable), fue ella la culpable de su “retención”. Decir que se “retiene” a alguien durante seis años es algo que daría risa, si no fuera por la ira que produce. La tercera joya da grima: Diana dice que “por su extracción social los mandos acordaron un trato preferencial hacia ellas”, y este consistía en que no las amarraban. Así, indirectamente, admite que a los hombres sí los ataban con cadenas, como perros, y que en las comunistas Farc, si alguien es de clase alta, lo tratan menos mal. Asco.

La cuarta joya es la peor, porque a la infamia añade el chisme, la injuria y el escarnio. Para descalificar y rebajar a sus “prisioneras”, las Farc se meten con su vida íntima: afirman que Íngrid y Clara tenían una “relación sentimental” y que la segunda acosaba a la primera. Esto es infame, míreselo por donde se lo mire: si fuera verdad, era un asunto privado de ellas, que las Farc no tienen por qué revelar; y si es mentira, como me lo han confirmado, la calumnia es doblemente infame.

La versión de la infamia de “la guerrillera Diana” sigue con el embarazo de Clara Rojas y el nacimiento de Emanuel. La literatura médica sabe muy bien lo que puede ocurrir en la mente de una mujer embarazada que se encuentra en una situación de desamparo, opresión, estrés, hambre y privaciones extremas. Todo carcelero que se acuesta con una presa, para empezar, es un abusador. Mienten las Farc al decir que no sabían que había una relación con un guardia: es más, la autorizaron. Si Clara perdió su equilibrio fue precisamente por el secuestro. De modo que lo que haya sentido por un bebé nacido o por nacer en condiciones de espanto, es comprensible y respetable. Si fuera verdad que Clara Rojas en algún momento no quería tener un niño en esas condiciones, es normal. Pero revelarlo así, despiadadamente, es otra infamia (con Clara y con el niño), así fuera verdad. Y si es mentira, como también me lo han confirmado, es otra calumnia asquerosa de las Farc. Decir que cuando se lo entregaban le quebraba el brazo deliberadamente o lo quería matar, sólo cabe en la propia mente perversa de quien escribe esta patraña.

La última conclusión de “la guerrillera Diana” es que los militares, Íngrid y Clara no son víctimas, pues las Farc simplemente querían salvarles la vida, y protegerlos del Estado, que los perseguía para matarlos. Por favor, si tanto los querían proteger, bastaba soltarlos. Si esta va a ser la manera de razonar de las Farc cuando al fin dejen las armas, firmen la paz y sean un partido político, estoy seguro de que no sacarán —para bien del país— ni un solo voto. Lo bueno de que las Farc escriban en vez de disparar, es que su brutalidad —en todos los sentidos de la palabra— es ahora patente y manifiesta.

Héctor Abad Faciolince 

Comentarios (9)

José Miguel Roig
10 de septiembre, 2014

Santos (valga la redundancia ) no es santo de mi devoción. Este señor está dispuesto a lograr la “paz” a como dé lugar. Yo me preguntó si habrá pensado qué ocurrirá cuando las FARC “pacificadas” ganen elecciones. ¡Pobre Colombia!

Magaly Irady
10 de septiembre, 2014

No cabe duda de la calaña moral de ese grupo delincuencial. Lo que aún no logro comprender es cómo el gobierno de Santos aceptó no sólo sentarse a negociar con ellos sino muy especialmente, las condiciones en que lo hizo. Dios salve a Colombia de caer en las garras de esa banda.

maria carnicero
11 de septiembre, 2014

¿Cuándo la FARC ha obrado de buena fé? NUNCA

omar rojas
11 de septiembre, 2014

Con todo el respeto de los ciudadanos colombianos , dice Ud. caer , no amiga ya lo hizo al sentarse a negociar con criminales como si fueran gente civilizada.Triste ahora los malos son los buenos y los buenos los malos,..

Ruben Hurtado
11 de septiembre, 2014

Todo lo que pudieran tener de “romántico” estas bandas de narcoterrorismo, que enamora a ilusos extranjeros europeos y angloparlantes, se desenmascara con los relatos de la mafiosa “guerrillera Diana”. Parece que Santos estuviera poniendo todos los huevos en la canasta de las “conversaciones” de La Habana, en las cuales están jugando una dupleta, un place, el moribundo sátrapa caribeño y, ahora, su protegido el toripollo nuestro. Ojala no le salga caro esto a los colombianos, porque estos mafiosos son especialistas en la trampa y la mentira. Perderíamos todos, colombianos, venezolanos y,en general, latinoamericanos. Ya nos están cobrando a la resistencia democrática de acá, con la entrega a los esbirros de la robolucion de los dirigentes estudiantiles que confiaron en la calidad humana de nuestros hermanos colombianos.

Rafael Pérez
11 de septiembre, 2014

El infame escrito de las FARC es evidencia su discrimen hacia la mujer para empezar, su total ausencia del mínimo decoro, su compulsióan a la mentira, su total desden a los valores y el respeto a los seres humanos. No solo es abuso, forzar a a una confinada o a la víctima del secuestro a tener relaciones sexuales, en toda jurisprudencia de avanzada se considera violación. Si no las tenían encadenadas a Clara Rojas y Ingrid Betacourt, porqué Ingrid estaba encadenada cuando fue liberada mediante la Operación Jaque. Decir que Ingrid y Clara estaban retenidas para protegerlas del estado raya en el absurdo y el ridiculo. Es de recordar la expresión de júbilo y simultaneamente de incredulidad cuando se dá cuenta, Ingrid que es un ser libre. Esa libertad la ha logrado con el arrojo y la determinación de las Fuerzas Armadas de Colombia. Queda evidenciado por la narcoguerrila en sus propios escritos como estos verdugos inadaptados pretenden ser solución a los problemas de Colombia. En realidad estos criminales recurrieron a la ideología marxista para disfrazar y justificar sus abominables crímenes. Estos inadaptados criminales son irreabilitables a todas luces, no deberian nunca estar en la libre comunidad y mucho menos aceptable que pudieran presentarse como candidatos en elecciones libres.

Edgard J. González.-
13 de septiembre, 2014

Si la enorme y creciente DEUDA que tengo con Héctor Abad Faciolince fuese financiera, ya mismo me declararía en DEFAULT, pues no imagino cómo podría pagarla. Menos mal que es una deuda proveniente del disfrute y crecimiento personal que han producido en mi, las lecturas de su Libro “El olvido que seremos” y de sus magníficos artículos de Opinión, con este sumándole una nueva cantidad al Pagaré pendiente con HAF. Lástima que no tengamos la versión de alguno de los energúmenos que promueven el califato Islámico, o de Boko Haram, pues justificarían un interesante Debate, para determinar quién es más HDLGP incluyendo a las FARC en esa discusión.-

Libertad Velázquez
14 de septiembre, 2014

Excelente artículo el de Héctor Abad, me solidarizo con su contenido, es una muestra de lo que espera a Colombia sí la guerrilla se

Francisco Alcala
17 de septiembre, 2014

Que paralelismo tan “tremendo” en el modo comunicacional de las FARC y el régimen Chavista. Llamar a los presos políticos, Políticos presos o a los Estudiantes guarimberos equivalente de las FARC al llamar a los secuestrados “prisioneras de guerra” El procurar la culpa de la represión en la victima, aludiendo a las provocaciones o en le peor de los casos castigarlas penalmente no se aleja mucho de la afirmación de las FARC que Clara Rojas es culpable de su “retención” porque se “negó a abandonar a su compañera de infortunio (que es un acto noble y admirable)” Finalmente el aseverar “que las Íngrid y Clara no son víctimas, pues las Farc simplemente querían salvarles la vida, y protegerlos del Estado” No tiene nada de diferencia con la justificación de aprisionar a Leopoldo Lopez para protegerlo de que la CIA no lo Mate.. En verdad que parece que estas dos Marionetas obedecen al mismo Titiritero http://prodavinci.com/2014/09/10/actualidad/farc-su-version-de-la-infamia-por-hector-abad-faciolince/

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