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Carlos Machado Allison explica la crisis del maíz blanco y de la harina precocida en Venezuela

Por Albinson Linares | 30 de julio, 2014

Carlos Machado Allison sobre el comunicado de Polar 640

Este martes 29 de julio, Alimentos Polar publicó en su web un comunicado donde expresan una serie de problemas que “si no se corrigen a la brevedad posible, harán insostenible la producción de harina precocida de maíz”. Al respecto, el  investigador en políticas agroalimentarias y docente del IESA, Carlos Machado Allison, analiza los diversos aspectos de la problemática que afecta la producción de harina expresados en el documento de Polar.

¿Qué opina de la afirmación hecha por esta empresa sobre que “producen a pérdida”?
Es el comunicado de una empresa desesperada que lleva mucho tiempo produciendo a pérdida un producto como la harina precocida de maíz. La regulación de precios se ha extendido durante demasiado tiempo y no es rentable: están perdiendo dinero al producirla. El precio fue fijado en agosto de 2013 pero llevamos dos años con aproximadamente 45% de inflación en el rubro de alimentos. Además, la inflación promedio en estos dos años anda por el 140%. Y a eso hay que sumarle el impacto de la Ley del Trabajo, más el de los incrementos salariales que afectan la productividad. Creo que sólo el empaque de la Harina P.A.N debe costar unos 4 o 5 Bs.

¿Cree que la cosecha de maíz blanco será insuficiente este año?
Este año aún no se ha cosechado el maíz, pero en 2013 apenas se produjeron 1.500.000 toneladas en total, tanto del blanco como del amarillo. El problema es que la demanda nacional de blanco y amarillo se acerca a las 4.000.000 toneladas. Es necesario importar, pero el maíz blanco no se produce en todos los países, sino en África del Sur, Venezuela, México y Estados Unidos. Esos son los cuatro países que siembran ese tipo de maíz, porque tienen idiosincrasias alimentarias vinculadas con ese tipo de grano. En el resto del mundo se siembra maíz amarillo, así que no es fácil conseguir el blanco. Supongo que el gobierno ha tenido limitaciones, porque se reservó las importaciones de los productos básicos. De modo que, si no lo traen ellos, nadie puede importarlo porque el gobierno tiene el monopolio en la importación de granos.

Sin embargo, Alimentos Polar dice que no todas las empresas trabajan a máxima capacidad y que ellos sólo tienen el 48% del mercado nacional…
El otro gran productor es Maseca, que está bajo el control del Estado. Hay un montón de pequeñas empresas y plantas que son propiedad del Estado. El problema es que algunas de ellas no funcionan en lo absoluto y otras producen de forma limitada, como casi todas las empresas públicas. El caso del maíz no es distinto al de Venalum, SIDOR, Ferrominera o Corpoelec. Hay una ineficiencia muy grande en las operaciones de las plantas estatales.

¿Cómo ve la problemática de los productores nacionales de maíz?
Todo el sistema está encadenado. El producto en el punto de venta final está regulado y el precio que se le puede pagar al productor también está limitado. Y aunque haya un subsidio, eso no es suficiente para cubrir los costos. El problema será mucho más grave el próximo año, porque este 2014 sin lluvias y tan seco ha tenido un fuerte impacto sobre la producción. Además, en el momento de la siembra no había suficientes insumos: en el país hay un déficit de maquinarias agrícolas, tanto de sembradoras como de cosechadoras, porque el gobierno se ha reservado su importación. No es lo mismo que el productor tenga acceso directo a las máquinas y a los insumos, a que el gobierno lo haga y luego imponga un modelo, un tipo de producto genérico que no necesariamente es el que el productor requiere, porque eso depende del tipo de suelo y cultivo.

¿Tiene sentido que el Estado mantenga el monopolio de la importación de granos?
En lo absoluto, porque el gobierno no sabe nada de eso. Deben permitir que se encargue la gente que procesa el maíz y que ellos sean los que importen, pues saben cómo conseguirlo, a qué precio y cómo negociar. Los burócratas no tienen experiencia en eso. Tú pones a alguien en el aparato burocrático y las cosas llegan a destiempo. Además, el Estado paga mal. No hablo de nada que no hayamos vivido. El gobierno no corrigió absolutamente nada, reservándose una parte sustancial de la importación de alimentos.

¿Qué debería hacer el gobierno con el control de precios?
En este momento el precio internacional del maíz es muy bajo: está alrededor de los 8 Bs. el kilo. Hablo del maíz sin procesar, en grano. Aquí el precio de venta al público de la harina precocida es de 7 Bs., pero el maíz no procesado está, en puerta de fábrica, a 9 Bs. Y le están pagando a los productores alrededor de 5 Bs. y a la agroindustria unos 7 Bs. Simplemente, las cuentas no dan. Estoy en contra de una política de control de precios, pero ya que eso es una realidad y el gobierno, aparentemente, no la va a cambiar. Tiene que ajustar el precio de acuerdo con la tasa de inflación. Sería beneficioso desmontar ese control, pero tendría que venir acompañado de muchas otras medidas. Estamos hablando del modelo macroeconómico actual del gobierno. No sólo es el control de precios, sino también el control de divisas, así como la participación enorme del Estado en la producción. Habría que cambiar todo eso. En mi opinión, debería haber algún tipo de concertación entre el gobierno y la oposición para buscar un modelo viable. De otro modo, vamos a ir cayendo en un abismo de escasez.

¿Cree que es posible recuperar la producción de las empresas estatales?
El Estado nunca debió tener esas empresas. Todas andan mal y siempre estuvieron  mal. PDVSA, Conviasa, SIDOR, Venalum, Ferrominera, y muchas otras, han sufrido problemas históricos. Ni siquiera el Metro hoy aguanta una auditoría. El gobierno debe encargarse de implementar políticas y trabajar junto al sector privado. El Estado tiene un 40% de la capacidad de producción de harina, pero muchas de sus pequeñas plantas no están listas. Y si lo están no producen. Nuestros socios del Mercosur como Bolivia, Ecuador, Brasil y Argentina tienen una política agresiva de comercio exterior y son grandes exportadores de productos alimenticios. Ahí hay un ejemplo.

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harina pan 640

Albinson Linares 

Comentarios (1)

Harold Miñarro
5 de agosto, 2014

Hola, disculpe. Me quedó una duda respecto a esta entrevista -muy buena y desarrollada por cierto- y es que ¿Cómo es que el Estado se puede reservar la importación de algo? ¿Tiene algún sustento legal o es simplemente una traba administrativa? Agradecería mucho si se me pudiese aclarar esta duda.

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