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Sobre la inflación, la escasez y el desabastecimiento, por Luis Vicente León

Por Luis Vicente León | 25 de octubre, 2013

Que los controles producen escasez, inflación y corrupción es una verdad de tamaño universal. En Venezuela, además, esto es un hecho comprobado teórica y empíricamente. Los intentos de control de precios durante el segundo período presidencial de Rafael Caldera, ¿en qué derivaron? En un incremento sustancial de precios. ¿En qué terminaron convertidos los controles aplicados durante el gobierno de Luis Herrera Campins? ¿En una horda de presos o en un aumento de precios? ¿En qué paró aquella Conacopresa de Jaime Lusinchi? Más distorsiones. ¿Y en qué derivó el intento de control de Carlos Andrés Pérez en su segundo mandato? Precios desbordados, inflación, desasbastecimiento y todas las consecuencias históricas

En resumen: no es nada nuevo sino más de lo mismo cuando se intentan resolver los problemas controlando.

El grave problema que ahora enfrenta el gabinete de Maduro es que, cuando se establece un sistema de controles, las distorsiones que eso genera presionan a nuevos controles para atender el problema que generó el anterior. Y luego otro para tratar el rollo del segundo. Y así sucesivamente hasta dar con una espiral que siempre termina muy mal.

Y mientras más se demoran en tomar las acciones que conduzcan las dinámicas hacia un equilibrio, mucho más costosas y más impactantes serán las consecuencias.

No es un asunto chavista ni de oposición: el germen de esta crisis es económico, no político.

¿Pero está equivocado el gobierno en todas sus afirmaciones? Depende. Es cierto que cuando revisamos cuál es el debate que proponen y vemos la insistencia que hacen desde la retórica oficial en el tópico de un supuesto golpe de estado como amenaza constante uno tiende a ubicar el tema en el plano político y desechar su validez económica. Pero sí hay algunos elementos donde tienen razón. No en el golpe de estado, pero si, por ejemplo, al decir que hay factores que amplifican el problema, como el contrabando de extracción, las distorsiones de precios y la corrupción en el uso de las divisas.

Es obvio que hay gente que recibe dólares a Bs. 6,30 y los vende en el mercado negro, como también hay empresas que reciben divisas baratas a precio oficial y colocan los precios de sus productos usando como referencia los índices del mercado negro. El argumento de los costos de reposición es cierto cuando no se reponen en la segunda compra. ¿Pero qué hacer cuando pasaste años recibiendo barato y vendiendo caro, pero no se ejecutó el riesgo de la pérdidas por reposición? También es cierto que algunos comerciantes pequeños pueden estar optando por el acaparamiento y que muchas de las distorsiones de precios están vinculadas con elementos tan variados como el papel de los buhoneros. Y no es falso que hay algunas empresas que están produciendo lo mínimo indispensable, pues temen quedarse ensartadas con facturas en bolívares que se volverán sal y agua tan pronto ocurra una devaluación.

Todo eso es verdad. Pero resulta más que evidente que ésas son las distorsiones típicas de los controles y que ha pasado una y otra vez en la historia económica de la humanidad.

El responsable, entonces, no es el receptor de la política pública equivocada, sino quien la diseña y la ejecuta.

No es que sea falso que estas distorsiones existen, sólo que no se puede hablar de las consecuencias sin referirse a las causas. Además, el discurso oficial olvida mencionar que estas distorsiones no ocurren por culpa del sector formal, ni de las grandes empresas productivas, ni de las empresas nacionales hipermegareguladas, ni de las grandes corporaciones transnacionales ni de las empresas con tradición histórica. Ocurren por la enorme cantidad de empresas de maletín que aparecen para aprovecharse de la distorsión cambiaria y, en muchos casos, de las importaciones públicas.

¿Por qué hay gente que compra dólares baratos y los vende caros? Pues porque pueden debido a la distorsión creada y porque, si congelan el precio de la divisa a un valor ridículamente bajo, la demanda explota. Cuando se establece un sistema de reparto discrecional de divisas, eso automáticamente se traduce en dos eventos clásicos: ineficiencia en el reparto y corrupción. Con un diferencial que oscila entre 500% y 800% entre los precios de CADIVI Y SICAD y los del mercado negro, los estímulos a las operaciones ilegales son gigantes: las condiciones actuales son tan excesivas que convierten el hecho de revender divisas baratas en un negocio más rentable que la cocaína. Y la ilegalidad no lo hace menos atractivo, sino más caro.

Por lo tanto, al distorsionar el precio se impide que el mercado funcione y eso estimula el acaparamiento y el desabastecimiento. Es absurdo responsabilizar a las empresas grandes que operan en Venezuela de la actual crisis cuando resulta que en Colombia, en Panamá y en Perú, por ejemplo, están estos mismos empresarios. Incluso en Nicaragua y en Brasil, para nombrar algunos de los países amigos de la revolución.

Es decir: están los mismos empresarios pero no están los mismos problemas. ¿Cuál es la diferencia entonces? ¿Los empresarios o las políticas públicas?

Obviamente hay dos razones que ocasionan el desabastecimiento y la inflación. La primera tiene que ver con una expansión desproporcionada de la demanda, producida por una expansión impresionante de la liquidez monetaria (la cantidad de dinero que circula en la economía) que presiona los precios y complica el abastecimiento. El segundo gran problema es la contracción de la oferta. ¿Por qué? Porque no hay divisas fluidas, porque no se pueden reconocer los costos en los precios y porque el entorno empresarial es hostil.

Este sistema, por definición, no puede funcionar. No es que haya gente robándose los reales: es que se los estás regalando, en lugar de ponerlos a funcionar en beneficio de políticas que estimulen, por ejemplo, la producción nacional.

Un control de los precios por debajo de los costos de producción tiene sólo dos finales: o desaparece el producto o aparecen en el mercado negro. Y a estos niveles no puedes tapar el sol con un dedo.

Cuando a un río se le obstaculiza su salida principal, busca alternativas y acaba con todo por donde pasa. Cuando el discurso oficial plantea que el culpable de la crisis es un golpe económico en contra del gobierno, parece esquivar el problema real. Puede que sea una buena estrategia política de corto plazo y que algunos se lo crean, pero si se lo creen ellos mismos nos estaremos alejando cada vez más de una solución real, pues estarán apuntando a un objetivo equivocado y el problema permanecerá vivito y coleando.

¿Cómo se puede pensar que la solución al problema de desabastecimiento es incrementar la participación del  Estado, cuando lo que ha quedado demostrado es que el incremento de la participación del Estado es la causa de la caída de la producción en distintos rubros como leche, azúcar, aceite, cemento o cabillas?

La gente necesita soluciones económicas concretas mucho más que discursos políticos encendidos. Tampoco puede resolverse el tema con populismo. Más temprano o más tarde tendrán que asumir una política seria que, sin duda, representará costos económicos tales como la inflación, la desinversión y la contracción momentánea de la economía. Y ninguna de esas palabras pertenece a la lista de “acciones populares”.

El tema es que no hacerlo es infinitamente peor y equivale a dejar la olla de presión cerrada y con la candela prendida.

El gobierno debe actuar en conjunto con el sector privado para atender la crisis, pues debe ser el más interesado en resolverla de verdad, porque a lo largo de los últimos cuarenta años nunca se ha roto la correlación que existe entre percepción de crisis y evaluación negativa de gestión.

Nunca.

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Luis Vicente León 

Comentarios (14)

Lars
25 de octubre, 2013

Muy cierto todo, pero, como siempre, LVL proyecta su propio sistema de representación hacia el gobierno. Es cierto que el gobierno es un colectivo variado y que en él hay gente con cierto feeling económico-pragmático, pero en general hablamos de otra racionalidad –de otra necesidad incluso- marcada, por un lado, por la creencia ideológica de que la instauración del socialismo requiere destruir para controlar y, por otro, de un colectivo mafioso de funcionarios, empresarios y militares (venezolanos y cubanos) que saquea para resolverse la vida, aprovechando los desequilibrios. Para unos y para otros el poder está primero y éste pasa por someter a la sociedad en su conjunto. ¿Cómo se hace eso? Un buen comienzo es desintegrándola, empobreciéndola, quitándole autonomía política y económica, enclaustrándola en medio de la inseguridad, ocupándola en sobrevivir en un entorno de miedo, escasez e inflación. En una frase, haciéndola pobre, disgregada, incomunicada y dependiente del estado. Poco a poco muchos van llegando a ese estadio en el que conseguir los productos escasos luego de largas colas se convierte en un alivio que se le agradece al gobierno. Así es Cuba y no olvidemos que los gobiernos cubano y venezolano son uno solo. Obviamente en ese proceso hay riesgos, y allí es donde entra el interés de lo que escribe LVL, pues se trata de manejar el descontento para que éste no se salga de las manos, aunque siempre en el marco de una transición hacia un control total y estable (el cual, por lo demás, es una quimera, pero ése es otro tema). Hay un artículo de Alonso Moliero en este mismo portal que se llama La profecía cumplida y que describe muy bien la racionalidad de esa vertiente ideológica nunca considerada por LVL más allá de distinguir de manera simplificada entre lo que concibe como la disputa entre pragmáticos y radicales en el seno del gobierno.

AJ
25 de octubre, 2013

Muy buen artículo, una realidad que el Gobierno se niega a aceptar. Es difícil imaginarse a este Gobierno sentándose a conversar con los empresarios o con líderes de la oposición para puntualizar propuestas y soluciones puesto que éstos dos han sido los mal llamados “enemigos de la revolución” y es bien sabido que ante todo es el discurso de siempre el que debe seguir prosperando, el verdadero legado de Chávez. En este país todo problema es conceptualizado en el aspecto político, ahí tenemos una de las peores crisis vividas en 14 años y se niegan a aplicar medidas económicas correctivas a tiempo en vista de tener un costo político para las elecciones venideras, y mientras se deja pasar cada día con un cambio oficial ridículo que vale una chupeta de caramelo en este país, el problema a futuro será peor.

Lars
25 de octubre, 2013

Otra cosa: la conformación de un mercado negro especulativo que compense las tremendas insuficiencias del mercado oficial estatal es algo que toleran y aúpan los gobiernos de socialismo de estado, por ser una válvula de escape para la población, en un sentido de viveza y privilegios, en complicidad con la burocracia. La idea es no cerrar completamente la oferta de bienes, de manera que la gente oriente sus energías hacia su adquisición, no fácil, pero posible, con sacrificio. Se trata de otra manera de ocupar a la gente sin darle chance de organizarse como sociedad. Ese mercado negro es disgregado, informal, mafioso, y es en lo que se convierte la economía privada. Es digamos un capitalismo salvaje subterráneo. Eso forma parte del sistema. En ese sentido iba mi comentario previo, en cuanto a que para LVL pareciera que en el gobierno debería existir cierta racionalidad económica, como la suya. La hay, pero no en el sentido liberal, sino como instrumento de poder y con aval de una ideología moralista, colectivista e igualitarista. Pero es una racionalidad. Hay una lógica. Y lo peor: pudiera ser viable en la realidad.

Edwin
25 de octubre, 2013

Nuestro principal problema es el desproporcionado flujo de efectivo en el mercado, hay muchos bolivares pero pocos dólares y esa distorción en un mercado netamente importador es garrafal para la moneda local…Los ricos tendrán más dinero para invertir y son quienes realmente se benefician con la inflación (Compra de bienes inmuebles vehículos, etc), seguíran comprando y alimentando la especulación mientras que el pobre limitado en el margen de inversión es más pobre, ya que con lo que persibe solo le alcanza para comprar comida y pagar sus gastos básicos (luz, agua y tlf), es un problema super complejo y que beneficia a los más pudientes y son ellos los que impiden (acompañados por la inoperancia gubernamental) que éste mercado se regularice ya que les resultaría desventajoso perder su margen de ganancia tan desproporcionado y vil… Nuestro problema es la falta de conciencia colectiva, esta carencia es la que hace que existan restricciones que resultan absurdas, todo porque pocos se benefician de éste escenario (ponga como un 15%) pero manejan el 80% sino mas de del flujo del mercado. Entonces es imposible sino se toman medidas drásticas y arriesgadas regular este monstruo q tenemos por economía, lastima que el Venezolano olvida muy rápido y nunca aprende, mientras les llenen la barriga ese cerebro se le pega el Alzheimer…

Freddy Siso
25 de octubre, 2013

Pienso que el proyecto del gobierno cubano, quien en verdad gobierna Venezuela, es ir dando los pasos e imponiendo poco a poco lo que hicieron en Cuba. El pueblo se acostumbró a hacer colas, a la escases, a la desinformación y al temor y desconfianza de vecinos contra vecinos. Y no puede ser de otra forma, si son ellos los que gobiernan Venezuela. Por lo tanto, imposible que Maduro intente modificar esos objetivos.

Huza
25 de octubre, 2013

LVL, la verdad del tamano de una iglesia, ya definitivamente estoy convencido, que lo que quieren es perpetuarse en el poder y no sacar al pais adelante, a llevarla a su pleno desarrollo, con todos los recursos naturales y humanos…

alexandre Buvat Irazábal
26 de octubre, 2013

Pensaba añadir al simplificador y muy coherente y lógico artículo de LVL, algunas cuestiones relativas al contexto social, al “ratio conductual” de los distintos segmentos de la sociedad y de los estamentos dirigentes de la economía y la política, quizá, si hay oportunidad intervendré tratando de aportar , en el próximo evento de PRODAVINCI: por ahora, solo puedo hacerme eco de lo planteado en los comentarios de “Lars”

Carlos A. Rossi
26 de octubre, 2013

Muy buen articulo, equilibrado y bien pensado. Lo mas importante en cualquier politica economica es la confianza generada en los agentes productivos especialmente el inversor. Pero las politicas economicas hostiles alejan los inversores productivos de largo plazo que no aspiran hacerse millonarios en 1 ano sino en una decada o mas, abriendole campo a los especuladores rapaces y ladrones que solo estan aprovechandose de las reglas de juego que el mismo gobierno les escribio. En ves de empresas productivas como Cemex y Exxon nos quedamos con las de maletin, ese es el legado del socialismo siglo 21 y solo se podra corregir cuando se re-establesca la confianza en los agentes productivos. Exorcismo Economico? Quizas.

mar
26 de octubre, 2013

Es como si pensaras que esa “crisis” no es lo que pretende. Un modelo politico medio serio y medio democratico quiza tomaria en cobsideracion algunas sugerrncias. Pero la intencion es como dijo alguien.en un.comentario previo, dependencia, disgregacion, control total, empobrecimiento. Esta no.es.una vision realista

Sir
26 de octubre, 2013

Ok. Pero como hace el ciudadano comun para lidiar con toda esta ecuacion? Conocer o saber en cuanto esta la inflacion o las cosas q hay en el mercado negro y otras tantas, como me ayuda a sobrevivir a esta crisis economica? Espero q algun sabio lea y responda, gracias

@manuhel
27 de octubre, 2013

Mi opinión va en el mismo camino que comenta el usuario LARS.

Añadiría lo siguiente.

LVL dice esta verdad a medias: “Es absurdo responsabilizar a las empresas grandes que operan en Venezuela de la actual crisis cuando resulta que en Colombia, en Panamá y en Perú, por ejemplo, están estos mismos empresarios. Incluso en Nicaragua y en Brasil, para nombrar algunos de los países amigos de la revolución.”

A medias, porque los aprovechadores de oficio varían su comportamiento de acuerdo a las condiciones de cada entorno. Me parece demasiado temerario poner las manos en el fuego por esos “grandes empresarios”.

Ellos son calculadores y su margen de ganancia siempre va asociado al factor riesgo. No buscan la misma tasa de retorno del dolar que invierten en Venezuela, respecto al que invierten en Brasil o USA.

Y además, aunque es cierto que las empresas de maletín están desangrando la economía venezolana, en lo fáctico las empresas de maletín que reciben divisas son aquellas que tienen un nexo íntimo con personeros del Gobierno. No cualquiera puede obtener divisas por esa vía,

Francisco Andamir
29 de octubre, 2013

Si este fuera un gobierno regido por los principios básicos de la democracia, valdrían las comparaciones con gobiernos anteriores. Hacer analogías entre Conacopresa y Recadi con Sundecop y Cadivi, es como decir que Mercurio y Jupiter son iguales porque son planetas, o llamar tan asesino al que pisó una cucaracha como a Hitler. En este articulo hay dos elementos que lo anulan. El primero es la premisa de que el de Maduro es sólo un muy mal gobierno, y no un proyecto hegemónico que supone el tránsito por un invierno nuclear para el nacimiento del hombre nuevo. El segundo es la práctica de ignorar la formidable diferencia en órdenes de magnitud de las distorsiones que ha creado este experimento social macabro con las negligencias supinas de los gobiernos anteriores. Luis Vicente insiste en la ingenuidad de querer medir con los instrumentos y la métrica convencionales tales como índices de popularidad, de gestión y hasta figuras económicas clásicas un fenómeno que requiere los instrumentos con los que se miden las grandes conflagraciones. El inventario de desgracias, desmanes y atrocidades que lleva viviendo Venezuela por ya 15 años solo se puede comparar a lo que le ha ocurrido a Irak, Afganistán y Siria. El país está tan devastado como si hubiera sufrido una guerra convencional por años, con sus decenas de miles de muertos incluida. Esa estadística, las de desnutrición, epidemias y todo un catálogo de desgracias es lo único que puede ser registrado usando las ciencias de la contabilidad social de una forma que haga sentido en un país como este. El resto son exquisiteces y caprichos. Decir que hay cosas en las que el gobierno tiene razón cuando habla de quienes venden caro cuando reciben dólares baratos es como decir que había razón en castigar a aquellos presos que en los campos de concentración robaban un mendrugo de pan en la cocina. Se qué no hay mala intención ni cinismo en las apreciaciones de León, pero cuando se precisan menudencias sobre los desvaríos de un sistema que esta descoyuntado por diseño y se pretende que estas arrojen luces para su corrección, no se puede evitar tener la sensación de aquello que queda fuera de lugar. Es como no querer ver el gran elefante en la habitación.

Watchman greiz
18 de febrero, 2014

Ninguno de ustedes podria lanzarse a candidato presidencial con todos esos conocimientos a ver si resuelven este p….? A ver quien soluciona ese problema tan complejo, imagino que debe empezar por parar la corrupcion…

Alfonso Palomino
24 de mayo, 2015

La teoría del control de precios produce escasez, dada la competencia perfecta, ¿Como puede explicar el caso venezolano y como no puede explicar el caso del Ecuador en el cual también existe el control de precios, pero no así escasez o desabastecimiento o el caso de Colombia en el cual se controla el precio de muchos medicamentos? Me gustaría que me aclarara la duda, muchas gracias de antemano.

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