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Límite de deuda, impuestos y gasto público; por Gary Becker

Por Gary Becker | 7 de octubre, 2013

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Dentro de una semana, el gobierno federal de Estados Unidos alcanzará su límite de deuda, cercano a los 17 billones de dólares (17 trillones en el sistema de escala corta usado en Estados Unidos), a menos que el Congreso aumente el límite de gasto. Estoy 99% seguro de que el límite será aumentado para evitar una crisis. Es difícil ver alguna utilidad a estos límites. De hecho, mostraré por qué enfocarse en los límites de gasto puede ser nocivo.

La deuda federal se incrementa hasta el límite presente porque el gobierno ha tenido un déficit entre su gasto y sus ingresos fiscales. El gobierno ha tenido un déficit prácticamente todos los años durante varias décadas, por lo que el Congreso ha estado obligado a aumentar el límite por los últimos setenta años. Sólo desde 1993 lo ha hecho quince veces.

La carga financiera del Gobierno Federal no sólo depende del tamaño de la deuda, sino de los intereses pagados sobre la deuda. El producto del nivel de la deuda y de la tasa de intereses esencialmente determina el ingreso del Gobierno que es necesario para pagar la deuda. Una baja tasa de interés sobre la Deuda Federal durante la última década ha facilitado pagarla, incluso si ésta crece. El peso de la deuda sobre la economía también depende de su propio tamaño en relación al PIB. La Deuda Federal en gasto público, incluyendo la deuda externa pero sin incluir la deuda a las agencias gubernamentales, se acerca al 70% del PIB estadounidense.

Esta proporción de deuda creció rápidamente en los últimos cinco años, en parte porque el Gasto Federal se ha incrementado enormemente en este tiempo, a diferencia del PIB que ha crecido lentamente a causa de la recesión. De todas formas, una deuda del 70% del PIB es una proporción pequeña en comparación con otros países desarrollados. En Japón la proporción es del 150% y en algunos países europeos es incluso mayor.

A muchos conservadores les gusta tener un límite de deuda, incluso a pesar de que ha sido incrementado muchas veces, pues creen que un límite ayuda a controlar los déficits del Gobierno Federal. Es por esto que los conservadores del Congreso en 2011 abolieron la Regla de Gephard. Esta regla estipulaba que, cuando la Cámara de Representantes aprobara un presupuesto, automáticamente se incrementaba el límite la cantidad suficiente para cubrir el gasto implicado en el presupuesto. Aunque los déficits fueron comunes, incluso antes de la Regla de Gephard, no hay muestra de que tener una votación separada para establecer un límite haya reducido el tamaño de los déficits.

Los conservadores que apoyan un límite de deuda para reducir los déficits, por lo general, están preocupados por el tamaño del gobierno. Sin embargo, el tamaño del gobierno no depende de los déficits, sino fundamentalmente del nivel de gasto público. Debido a que los déficits se pueden confrontar reduciendo gastos o aumentando los impuestos, liberales y conservadores por igual pueden concordar en lo inestimable de reducir los déficits y discrepar fuertemente en cómo reducirlos. Los liberales quieren aumentar los impuestos para reducir los déficits, mientras que los conservadores quieren restringir los muchos tipos de gastos gubernamentales para reducir el tamaño del gobierno.

En la medida en que los límites de deuda, principalmente, inducen impuestos más altos para reducir el crecimiento de la deuda, enfocarse en los límites de deuda y déficit no ayuda a refrenar el crecimiento del gobierno. El crecimiento substancial en el Gasto Federal durante los últimos cincuenta años, estando el Congreso y la Presidencia bajo control Republicano o Demócrata, sugiere que los muchos límites de deuda durante este periodo hicieron poco por refrenar el tamaño del gobierno. Los numerosos déficits en este período sugieren que los límites de deuda han hecho poco, sino nada, para reducir los déficits.

Para aquellos preocupados por el crecimiento del Gobierno, esto no sustituye el enfoque sobre el gasto público. Tener límites de deuda podría no ser totalmente insustancial pues pueden quitarle valor a ese enfoque.

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Fuente: www.becker-posner-blog.com

Gary Becker  es Premio Nobel de economía

Comentarios (2)

Alfredo Zuloaga
7 de octubre, 2013

Es decir: ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario. El profesor Becker ha podido dedicarle un tiempo a opinar sobre que serviría para solucionar el inmenso problema del deficit fiscal en EUA.

Pier Savani
6 de mayo, 2014

No ha escrito nada nuevo. Me deja con la incertidumbre de su verdadera posición. Hablamos del eterno dilema: Que es mas importante? La colmena o la abeja? Cuan grande puede ser el superorganismo (colmena) sin que perdamos nuestra individualidad? Pareciera que todo tiende a que el superorganismo crezca indefinidamente hasta que su estructura colapse bajo el peso de las consecuencias de la perdida de identidad de las células (individuos) con el todo y disminuya la productividad hasta un punto de ser incapaz de producir riqueza al ritmo del crecimiento vegetativo. Ahí comenzara el proceso de restructuración, colapso o cambio programado?.

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