Desarrollo

Las faltas de ortografía abundan en la universidad

Por Prodavinci | 14 de marzo, 2013

ortografia textoFragmento de un artículo de Elisa Silió, publicado en El País

Escribir “habrir” es una falta de ortografía tan descabellada e inverosímil que parece un signo de rebeldía, como quien escribe “okupa”. Sin embargo, cuando una profesora de Hispánicas —letras— y otra de Agrónomos —ciencias— repasan en común mentalmente las faltas más habituales de sus alumnos aparece pronto el dichoso “habrir”. ¿Cómo llegan a una falta tan rocambolesca? Probablemente, conjeturan las docentes, porque no distinguen “habría” del verbo haber de “abría” (casi siempre escrito sin acento) de abrir. Los fallos ortográficos y de expresión son frecuentes en unos estudiantes que con esa ortografía no hubiesen pisado la Universidad. Los profesores reconocen que el panorama es desolador, pero pocos bajan la nota de un examen por la ortografía y la expresión —menos aún en las carreras de ciencias— y no existen reglas comunes para baremar este asunto en los departamentos de las facultades.

“Hay algo de verdad y algo de tópico. Si no hubiera sido por la métrica, el poeta podría haber dicho tal vez ‘cualquier ortografía pasada / fue mejor’. Antes había un sector de la población que no estudiaba y que apenas sabía escribir. Ese sector hoy ha accedido a la enseñanza y, por supuesto, escribe mejor”, explica el académico Salvador Gutiérrez, que fue el encargado de coordinar Ortografía de la lengua española, el polémico volumen de la RAE. “Sin embargo, los que antes estudiaban debían someterse a un largo y duro aprendizaje de corrección idiomática y, como consecuencia, su ortografía alcanzaba un nivel mucho más elevado que el que tienen los que, por ejemplo, acceden hoy a la Universidad”.

“El problema no es solo de ortografía. También, o más, de prosodia. Es decir, la organización de la sintaxis: los puntos, las comas… Entiendo “baca”, pero puedo no entender el discurso si no se organiza bien. Es difícil de marcar, pero no se esfuerzan”, plantea Flor Salazar, profesora de Filología Hispánica en la Universidad Complutense. “Por ejemplo, está muy de moda no poner las sangrías después del punto y aparte. Hemos copiado a los anglosajones y eso tenía su utilidad”, prosigue. “Yo, cuando era pequeña, todos los días hacía una redacción. Y es lo que deberían de hacer ahora. Redacción, redacción, redacción. Recuerdo a una compañera de facultad que, hace 40 años, tuvo un cero por escribir “disminutivo””.

Amparo Medina Bocos, profesora jubilada de Lengua en secundaria, remarca también la importancia de las tildes. “No es lo mismo ‘revólver’ que ‘revolver,’ pero está socialmente mejor visto que escribir “vailar”. Hemos caído en la dejadez. En la calle lees “cafeteria” y “antiguedades”. Nada”

“Si un estudiante escribe que la toma de la Bastilla tuvo lugar en 1787 es probable que no obtenga un sobresaliente, aunque quizá tampoco un suspenso. Pero si escribe que la toma de la Bastilla tuvo lugar en 1987, o —como parece que escribió una vez cierto estudiante— que lo que tuvo lugar en 1789 fue la toma de la Pastilla, entonces no necesita una calificación, sino en rigor un aviso de que no ha llegado a ponerse en condiciones de ser calificado en un examen de Historia”, opina José Luis Pardo, catedrático de Filosofía en la Complutense. “Creo que este es el mismo caso de las faltas de ortografía (cuando son graves): no es lo mismo si un alumno de primero de Filosofía escribe Witgenstein con una ‘t’ de menos que si escribe el “dever ser” con uve. Hay que suspenderle, claro está. No hay otra manera de hacerle notar que no cumple las condiciones, pero conviene que se entere de que ha suspendido no por falta de conocimientos, sino por no reunir las condiciones previas necesarias para poder ser calificado”. “Es como si en la escuela de ingenieros se preguntasen si hay que ser exigentes en la construcción de puentes o si se debe levantar un poco la mano, aunque algunos viaductos se caigan a la primera ventolera”

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Puede leer el texto completo aquí.

Prodavinci 

Comentarios (8)

gilaroca
14 de marzo, 2013

El problema de las faltas de ortografía es universal a toda la geografía de habla castellana y a todos los niveles. Y esto es lo más preocupante. A nivel de estudiantes, de aprendices, de cursantes, ciertos deslices, ignorancias o errores gramaticales, se pueden exculpar. El tiempo y la práctica dirigida les permitirá avanzar, crecer, perfeccionarse. Pero cuando usted se tropieza -y empleo este verbo a conciencia- con profesores, escritores editados y premiados, que incurren en terribles y absurdas faltas ortográficas y sintáctica, la exculpación se torna difícil. Hace unos días, me permití corregir al alguien que escribía CONSIANSUDO, en lugar de CONCIENZUDO. Leí posteriormente a un escritor de prestigio que escribía CONTENSIÓN , en lugar de CONTENCIÓN. Si son errores de transcripción o de impresión, debe aparecer de alguna forma en una fe de erratas posterior a la publicación. Lo contrario hace suponer que tanto él, como sus lectores, están conformes. O vivimos una pérdida radical del valor de la lengua -y la ortografía es una de las raíces fundamentales- o en realidad, en una publicación de nivel, como considero es Prodavinci, se ha perdido igualmente el valor de la lengua que nos soporta, nos aporta y nos importa o realmente hemos perdido el sentido que aquella tiene de vehículo de entendimiento y enriquecimiento. Si el aceite no es la correspondiente al tipo de motor del carro, puedes atenerte a las consecuencias. Aquí, guardadas las proporciones materiales-intelectuales, sucede exactamente lo mismo.

Román Romano
14 de marzo, 2013

Es incuestionable la falta de ortografía y gramática en la lengua española, tanto escrita como hablada. en la escrita basta darse un paseo por los correos que se escriben en “Preguntas y repuestas” de yahoo.com o en otros portales del Internet en castellano. Existen un sinnumero de mensajes en que hay que realizar un gran esfuerzo para leer y entender lo escrito. Espero que en las aulas de clase se le dé hoy a la lengua, la importancia que un día tuvo en la formación ciudadana.

Enid
15 de marzo, 2013

Desde muy temprano, hay que fomentar la lectura, hasta hacerla un genuino hábito que ayuda a no cometer faltas ortográficas.

enrique costa
16 de marzo, 2013

El expresarse incorrectamente y escribir peor puede ser el comienzo de la construcción de otra torre de Babel. El “hablar” y el “escribir” en diferente idiomas impide el conocimiento de los demás. Cada vez va a ser mas fácil dominar a las masas. Será por ésto que los políticos no se preocupan mucho de una verdadera educación, que siempre comienza por leer y escribir correctamente ?

gilaroca
16 de marzo, 2013

El mismo reconocido escritor, a quien me refería en mis anteriores comentarios, vuelve hoy con otra falta de ortografía en su entrega semanal publicada por un reconocido periódico nacional. Aparte de la interrogante que uno se plantea sobre la formación gramatical de dicho escritor, me preocupa igualmente que el diario en que publica no disponga tampoco de un corrector a la altura que vea el desliz y corrija. Lo digo sinceramente: no voy en busca de gazapos, pero estos me saltan a la vita cuando estoy leyendo un artículo, ensayo, novela, etc. y es como si recibiese un puñetazo en plena lectura. Por favor, todos: escritores, impresores, editores, correctores, lectores…, todos, hagamos un esfuerzo para salvar nuestro vehículo literario e intelectual.

Egli Dorantes
19 de marzo, 2013

Una de las debilidades que encuentro en los estudiantes en mis clases de Metodología, Diseño de la Investigación, Tesis y Tesis II, es la redacción y las fallas ortográficas esto a nivel de maestría con alto porcentaje de docentes de maestría. Es enormemente bajo el nivel de lectura, lo que da más sombras a la realidad cierta que muestra por qué los grandes intelectuales del lenguaje, comenzaron por éste para revolucionar. Marcuse, Joyce, Chomsky, Eco, Baumann, Sábato; Cortázar, Gabo, Monterroso, Orwell, Tagore, Ludovico Silva, por cerrar la extensa lista que a Dios gracias existe.

Ernesto
29 de mayo, 2013

Hola. Muy bueno el post. Dejo aquí una lista. Top 10 Faltas de ortografía más comunes Un saludo a todos.

enrique costa
30 de mayo, 2013

Cómo nos vamos a entender si hablamos y escribimos diferente? Es básico y elemental. Creo que se trata de una deformada interpretación de la libertad personal.

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