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El boom de la prensa digital en Latinoamérica

Por Prodavinci | 14 de marzo, 2013

prensa textoFragmento de un artículo de Juan Diego Quesada, publicado en El País

En los congresos de periodistas latinoamericanos se habla mucho de literatura, política, crimen organizado y hasta de ron y cumbia, llegada la hora. A esos temas últimamente se ha añadido un par más: Google Analytics y Twitter. Una veintena de páginas web repartidas por todo el continente está haciendo periodismo con estándares altos de calidad. Una mezcla de profesionales con experiencia en los medios tradicionales y jóvenes nativos digitales fiscaliza a los Gobiernos y documenta la historia del narcotráfico en una zona donde ejercer esta profesión resulta en ocasiones peligroso.

Esta forma de periodismo no podría existir sin las facilidades y los bajos costos que proporciona la Red a la difusión de las noticias. “Desde México hasta la Patagonia hay montones de ejemplos. Se nutren de investigaciones, algo que en estos países era poco común”, reflexiona Rosental Alves, el director del Centro Knigth para el Periodismo en las Américas de la Universidad de Texas.

Estos medios en línea son, para Rosental, una prueba fantástica de que es posible hacer un buen trabajo con una redacción pequeña y relativamente barata. “Se está gestando algo”, responde el profesor cuando se le pregunta si existe un boom periodístico en la región.

Plaza Pública, de Guatemala forma parte de este movimiento. A sus fundadores les gusta decir que hacen slow journalism (periodismo reposado): llegan tarde al escenario de la noticia, casi siempre cuando todos los periodistas de otros medios se han ido, e intentan reconstruir el rompecabezas de lo ocurrido. El proyecto nació financiado en dos terceras partes por la Universidad jesuita Rafael Landívar. Su vocación fue desde el principio la de contar las entretelas del poder. Comenzaron cuatro periodistas y ahora mismo integran la plantilla 15 personas. Entre ellas, un ingeniero informático que baja y clasifica información pública con ayuda de robots y un antropólogo con experiencia en estadística para hacer análisis.

“Al nacer pensábamos que podíamos ser un complemento para los medios tradicionales, no la competencia”, cuenta Martín Rodríguez Pellecer, el director. La página web logró un acuerdo con Wikileaks para obtener los documentos secretos sobre su país revelados por Julian Assange y de ese material se ayudaron para escribir los perfiles de los candidatos a las últimas elecciones en el país. En otra investigación denunciaron que la industria del azúcar, el sector más poderoso de Guatemala, empleaba a niños. Plaza Pública tiene unas 90.000 visitas al mes de 50.000 usuarios únicos, una cifra nada despreciable en un país donde solo hay tres millones de personas con acceso a Internet, una de cada tres.

Una polémica vivida hace pocas semanas demuestra sus intentos por fomentar la transparencia. El director decidió quitar una columna de opinión y cerró el blog a dos colaboradores por criticar al Papa. Los columnistas habituales de la web firmaron una carta en la que consideraban el hecho como censura. El director replicó que era una frontera editorial que habían acordado no traspasar por su vinculación con la universidad. “Para explicarlo mejor quedamos en un café. Nos agarramos a tomatazos pero fue un debate de altura. Resultó una experiencia fascinante de rendición de cuentas a los lectores y a los columnistas”, rememora Rodríguez Pellecer.

Volviendo al debate, para el director de Plaza Pública lo mejor de la región se está haciendo en la Red: “Hay un boom de la web latinoamericana. El mejor periodismo se está haciendo online”.

Hay opiniones en contra de esta frase tan rotunda. Los medios tradicionales también se han subido al tren de Internet y de la crónica periodística. Se enfrentan a los mismos problemas de seguridad por andar husmeando en temas espinosos. Salvador Frausto, editor general de la revista Domingo del periódico mexicano El Universal, cree que existe ese boom en la región pero considera que no es exclusivo de los medios nativos digitales. Más bien cree que es culpa de García Márquez. “Los que hacemos periodismo narrativo e investigación hemos pasado por cursos o talleres de su fundación. Descubrimos ahí que la crónica es el modelo más acertado para retratar la realidad. Después se puede hablar de formatos, pero el esfuerzo y las ganas de unos y otros son similares”, dice Frausto.

Lo que llama la atención es el gran protagonismo que han adquirido los medios online en tan poco tiempo. Este fenómeno se produce a pesar del escaso desarrollo de las telecomunicaciones en algunas partes del continente, pero paradójicamente se vale del consumo masivo de las redes sociales por parte de los jóvenes. Esa constante interconectividad permite a las webs mantener un diálogo abierto con sus lectores. “Prueba enviar un tuit a los grandes medios. No te van a contestar. No hay nadie al otro lado”, reta Daniel Moreno, director de Animal Político, un portal mexicano.

Ramón Alberto Garza, fundador de Reporte Índigo, estaba dispuesto al diálogo. Armín Barrios, miembro de la cátedra de Información y el Conocimiento del Tecnológico de Monterrey, cree que el de Garza es un caso paradigmático. “Se desligó de dos gigantes como Televisa y Reforma y fundó su propia revista digital, lo que atrajo la atención de inversores. Otros siguieron su ejemplo”, escribe vía correo electrónico.

Garza puso en marcha en 2006 una redacción centrada en la investigación y en seguir una agenda propia. “A eso sumamos otra forma de producir información añadiendo lo multimedia. El vídeo, las imágenes y el hecho de estar en contacto con la gente por redes sociales nos enriqueció mucho”, cuenta. En 2007, el portal ganó el International Summit Award 2007, un premio de Naciones Unidas a la mejor experiencia web.

Lo curioso es que Reporte Índigo ha seguido el camino inverso a los demás medios. Surgió en Internet pero hace 10 meses lanzó la edición impresa. ¿No convierte eso a Garza en un kamikaze? “No”, contesta, “pensábamos que la conexión a redes iba a ser mejor para estas fechas pero no es así. No queremos marginar a buena parte de la población mexicana”. Otro ejemplo es Animal Político. La redacción, en el barrio de La Condesa del DF, está decorada por hombres de traje con cabezas de animal. Cuenta con 17 trabajadores y 1,7 millones de visitantes únicos al mes, según Daniel Moreno, que cree que el interés de los jóvenes por la información es uno de los factores clave para explicar el fenómeno, pero no el único. La agenda de la sociedad civil y la de los propios jóvenes marcan la pauta del portal.

“Los medios tradicionales, por lo menos en México, generan información sobre la clase política y para la clase política (…) hay poca cobertura de los temas ciudadanos, de la sociedad civil, que son los temas que más consumen los jóvenes”, explica. Las noticias más leídas en su portal en 2012 tienen que ver con el Yo Soy 132, un movimiento en México que reivindica la limpieza de las instituciones.

¿Cuál es la relación de los medios digitales con el poder? “Nos tratan con desdén. A la clase política los medios digitales no le parecen importantes porque estos hablan con los jóvenes y es un público que no conocen. Son mundos diferentes”, agrega.

El de los jóvenes transita por Twitter y Facebook. Latinoamérica es la región más involucrada en redes sociales a nivel global, según un estudio de junio de 2012 de Comscore. Solo en abril de ese año, 175 millones de latinos mayores de 15 años visitaron al menos una red social. En México, donde hay otras webs interesantes como Sin Embargo o Río Doce de Sinaloa, varias asociaciones civiles están recaudando firmas para sacar adelante la primera iniciativa ciudadana en la historia del país, Libre Internet para Todos. Con ese plan se espera que el 90% de la población tenga una conexión de cinco megas de velocidad en cuatro años. Visto así, en el futuro habrá más lectores para estos medios.

Rosental, en cambio, le resta importancia a la brecha digital que sufre la región y no cree que sea un factor decisivo. “La gente olvida que esa brecha siempre existió. La circulación de periódicos en estos países es pequeña. Todos los diarios de un mismo país latinoamericano no suman lo que uno metropolitano en Estados Unidos. Estos no son medios de masas. Ahora estamos más allá, estamos frente a una masa de medios”, reflexiona.

Hasta Gabriel García Márquez parece que ha dicho algo al respecto. En una reunión de la Fundación Nuevo Periodismo Latinoamericano (FNPI) dio su visión sobre la llegada del periodismo digital: “Lo que sucede es que el mundo se le escapó al periodismo y ahora este debe reinventar el mundo”.

La cita la concede Jaime Abello Banfi, director de la FNPI. “Estamos en una mudanza del papel a la web y se están haciendo cosas muy interesantes, grandes cronistas escriben en medios online”, señala. Abello encuentra especialmente interesantes los medios nativos digitales que nacen de manera independiente. Su preocupación es que no logren autofinanciarse. La mayoría arrastra problemas financieros. El 57%, según un estudio de la FNPI elaborado por Angel Alayón, genera pérdidas. Solo el 18,5% declaró generar ingresos mayores a sus costos.

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