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Pompeyo Davalillo, el pequeño sabio [1931-2013]; por Mari Montes

Por Mari Montes | 28 de febrero, 2013

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Prodavinci.com/ Pompeyo Davalillo es uno de los mejores ejemplos de cómo la inteligencia, unida al talento, la disciplina y la perseverancia, pueden llevar al menos esperado hasta la cumbre más alta.

Pequeñito, sí. Pequeñito. Con más estampa de jinete que de pelotero, fue un verdadero caballo en el diamante y desde la cueva, donde hizo posible posibles jugadas impensables.

Intuitivo, capaz de sorprender desde el primer inning, redactor y detractor del “librito”, Pompeyo Davalillo se hizo legendario y acuñó el término “pompeyada” para definir el momento en que tienen lugar las jugadas que nadie sospecha.

Connie Mack decía que jamás vio a ningún manager “hacer tantos malabares con la alineación y jugar con tantas corazonadas, con tanto éxito como Casey Stengel”. El hombre que dirigía de traje café no vio dirigir al cabimero Pompeyo Davalillo.

Era estricto y directo. No andaba con miramientos ni eufemismos. Había que estar temprano en la práctica, tanto los caballos como los novatos, uniformados correctamente y metidos en el juego. Él se fijaba en eso y lo destacaba como una virtud muy valiosa: eso de estar pendiente del juego todo el tiempo.

“Pelotero que no veo metido en el juego se sale de la partida o se queda en el banco”, decía.

Por observador e inteligente, vivió la gran hazaña de convertirse en un jugador de las Grandes Ligas a un año de su debut en la LVBP.

Siempre ha sido difícil llegar a las Ligas Mayores. Hay que tener talento, condiciones físicas, disciplina, inteligencia, constancia y suerte. Pompeyo las tuvo casi todas con él, pero su 1,60 de estatura no le daba eso que se conoce como “estampa de pelotero”. Sin embargo, el menudo jugador ya había decidido llegar a las Mayores y en 1953 hizo el grado con los Senadores de Washington, cuando en la Gran Carpa sólo había 16 equipos.

Fue el cuarto venezolano en hacerlo, detrás de Carrasquelito.

Eso que llaman “jugar Caribe” fue su marca. Como jugador, se recuerda siempre que la única base que robó en las Grandes Ligas en los veinte juegos en los que vio acción fue el Home: 6 de agosto de 1953, contra Billy Wrigth y con Joe Tipton en la receptoría. Aquel juego se lo ganaron los Senadores a los Indios de Cleveland y perdió Bob Feller. Dice el Box Score, que “Yo-Yo” Davalillo fue el segundo bate. Se fue de 3-2, con 2 anotadas y participó en una jugada de doble play.

Jugó el short stop en la época en que Phil Rizutto lo hacía para los Yankees de  Mickey Mantle y Yogi Berra, nombres que hacen ver el de Pompeyo Davalillo en su justa dimensión. Fue un Grande Liga, aunque sólo estuviera un año.

En la pelota venezolana, Pompeyo destacó por su versatilidad y estilo de juego, arrojado y joseador. Como técnico era innovador, capaz de inventar cualquier cosa a cambio de una carrera, de crear jugadas y hacerlo con astucia.

Hizo carrera como coach, como mánager fue campeón, comandó a los Leones de sus amores, a los Tiburones de La Guaira, a las Águilas del Zulia y a Caribes, dejando claro que conoció esta Liga como pocos.

No era engreído. Al contrario. Pero le gustaba jactarse de su instinto para ejecutar las jugadas del librito con su propia redacción.

Ejerció un liderazgo indiscutible en el terreno y el dugout, donde se hizo respetar por todos, incluso por los árbitros a quienes reclamaba gesticulando. Son memorables sus enfrentamientos con el gigantesco Roberto “Musulungo” Herrera, que se veía aún más grande enfrentando al pequeño mandamás.

Pompeyo vivía el béisbol intensamente desde la práctica. Estricto con ejecutar todo lo posible. Cuando se habla de managers sabios que han dirigido en nuestra pelota, el nombre de Pompeyo Davalillo aparece entre los primeros. Se ganó a la afición de los equipos que comandó y de sus rivales.

Amó al béisbol y el béisbol lo premió. Cierto que todos los managers quieren ganar y ser campeones, pero Pompeyo le ponía un extra. Dar más fue una filosofía que le permitió anotarse triunfos.

Le gustaba inventar y la suerte le acompañaba. No era un “brujo”, pero casi.

Esta madrugada, don Pompeyo Davalillo se fue temprano. No fue un squeezy play. Lllegó tranquilo al plato y dejó escrito un capítulo inolvidable, legendario, brillante, casi mitológico para el béisbol de los venezolanos.

Fue parte del juego y el béisbol le devolvió todo lo bueno que él le dio.

Así se fue Pompeyo: en primavera, cuando una vida como la suya inspira las ilusiones de los que sueñan con quedarse para siempre.

¡Adiós, Pompeyo! Saludos a todos lo que llegaron antes. ¡Necesitaban un compañero que les enseñara a tocar la bola y a embasarse como sea!

Mari Montes 

Comentarios (14)

José Alberto Medina Molero
28 de febrero, 2013

Mari: El viejito Pompeyo de seguro estará feliz y muy risueño con este hermoso y emotivo Obituario que te ha dictado el corazón y tu pluma de amante del béisbol, Obituario que a diferencia de los que llaman a la tristeza reconcilia con la esencia del talento y la vocación. Cuando estas se unen se producen trayectorias fulgurantes como las del autor de unas cuantas “Pompeyadas” gana juego!

Un gran saludo,

José Alberto Medina Molero

Gustavo Yepes
28 de febrero, 2013

La “pompeyada” que más recuerdo tuvo como efecto un cambio en las reglas del baseball. Jugando tercera basa en el Universitario, el bateador contrario conectó un toque que se fue por toda la raya. Era imposible sacar el “out” en primera y a Pompeyo no se le ocurrió otra cosa que arrodillarse y soplar la pelota hasta que la sacó de “foul” ya muy cerca de la almohadilla. Por supuesto, se armó la sampablera, y finalmente constataron que actuó de acuerdo a las reglas ya que en ningún momento “tocó” la pelota. Entiendo que a raíz de esta jugada se introdujo una modificación a las reglas donde cambiaron “tocar” la pelota por “influir” en la pelota.

Otro dato digno de mencionar es que Pompeyo ha sido el campocorto más pequeño que ha actuado en las grandes ligas.

Se nos fue uno de los más pequeños de los grandes. Paz a sus restos.

Gerardo Eduardo Serrano Díaz
28 de febrero, 2013

Por Siempre Pompeyo

“¡Eso fue una pompeyada!!” es una expresión que, quizás, hemos escuchado cuando algún “manager” ha ordenado una jugada no descrita en “librito” (jamás editado) del beisbol. Así mismo, muchos son los dirigentes que han sido tildados de locos, al salirse del paradigma que dicta el “librito”. Sin embargo, muchas veces las “pompeyadas” encontraron su génesis, en la intuición derivada de los detalles que el juego de pelota presentaba en el momento. Y quien más que Pompeyo, filósofo de nuestro beisbol, cuyo conocimiento del juego producto de la observación, más su intuición “peloteril” le llevó a saber aprovechar cualquier debilidad del contrario para “montar” jugadas que este no esperaba (era un “avispado”). Siempre encima del juego, de la jugada, nunca se dormía y le daba crédito a cualquier pelotero, eso sí, que estuviera concentrado en el juego. Eso le llevó a jugar con todo su equipo, cuando dirigía y, con mucha regularidad, se atrevía a poner en juego a un novato en lugar de un “caballo” (una pompeyada que a “Budy” Bailey, le ha dado muy buenos resultados). En una oportunidad, le hicieron una entrevista, por un canal de televisión y entre muchas de sus expresiones dijo algo como: “si hablan mal o bien de mi no importa, porque igual me están tomando en cuenta”. Signo de su grandeza en lo que respecta a que creía en lo que hacía.

Cuando Guillén llevó a los “Medias Blancas de Chicago” a ganar la “Serie Mundial” en 2005 yo comentaba con colegas y amigos que el “Ozzieball” era un estilo mejorado de las “pompeyadas”.

Creo que el equipo de Venezuela del cielo, va a mejorar su registro de ganados: ¡ya encontró un excelente “manager”!!

MILITZA VÁSQUEZ
28 de febrero, 2013

MUY EMOTIVO TU HOMENAJE. ME ENCANTÓ QUE COMANDARA A LOS LEONES DE SUS AMORES..! EL PEQUEÑO SABIO COMO LO LLAMAS, DE SEGURO ESTARÁ CONTENTO Y AGRADECIDO POR TAN ESPECIAL DESPEDIDA.

Mariahé Pabón
28 de febrero, 2013

Cada vez que leo las semblanzas de peloteros escritas por Mari Montes, me apabulla con su preciosismo, el cuidado en el detalle, la pasión por lo pequeño y lo grandioso de estos héroes del baseball que solo conozco de nombre.Ella los conoce bien, los ha seguido por las praderas, los ha escuchado y por ello sabe contar cómo son en la intimidad. Entonces agrega su poesía y su ternura.Davalillo ya habrá leído esta nota con el mismo fervor conque la he leído para guardarla en el archivo de mi corazón.

Milagros Azancot
28 de febrero, 2013

Gracias,Mari.Que mejor despedida para Pompeyo Davalillo que tus palabras cargadas de amor y de respeto .

Germán Bracho
1 de marzo, 2013

Mary Dios Bendiga tus Manos y tu Mente creadora; son un Tesoro. Que Gratificante es leerte y ver como te expresas tan hermoso de un ser Humanó y especialmente de nuestros iconos del Béisbol . Descansa en Paz Pompeyo

Ursula deTovar
1 de marzo, 2013

Gracias Mary por permitirme conocer a Pompeyo…

Freddy Lacruz
1 de marzo, 2013

Gracias Mari por tan bonita manera de despedir a ese “León” que nos dejó físicamente pero que permanecerá en la memoria de los amantes del juego de béisbol en particular a nosotros los caraquistas. Que descanses en paz Pompeyo

Miriam Hernández
2 de marzo, 2013

Hermoso Mary como tú sólo podrías definir, gracias

cejotave
5 de marzo, 2013

En una oportunidad Pompeyo puso a calentar un pitcher zurdo antes del juego, y al momento de entregar el line up el lanzador era un derecho,obligando al manager contrario a perder peloteros porque debio cambiar la laineacion

Lyzzi Davalillo
5 de marzo, 2013

En nombre de la gran familia Davalillo un MILLON DE GRACIAS por este hermoso reportaje. Era un hombre ejemplar. Siempre vivira en nuestros corazones. Gracias.

guadalupe davalillo
15 de marzo, 2013

Amigos, gracias por esos comentarios tan hermosos sobre mi padre , a unos días de su fallecimiento me dedico a leer lo escrito por amigos y noto que todos recogen hasta en forma poética el legado dejado por él el cual fue inmenso sólo superado por la herencia que nos deja en calidad de ser humano;humildad,sencillez,colaborador,amigo,trabajador entre otras cualidades…gracias especialmente a la Sra Mari Montes, ya me habían comentado lo hermoso de su comentario tan exacto y reconocedor de su valioso talento……gracias en nombre de su esposa de 62 años de casados Sra Mercedes y mis hermanos……

Lilian Davalillo
10 de febrero, 2014

Buenos días familia Davalillo, lamentablemente no conocí en persona al Sr. Pompeyo, solo se que fue pelotero beisbolista, que somos familia lejana y que me hubiese encantado conocerlo; al igual que el resto de esa familia la cual es mía también pero, que no conozco…| Feliz Día para toda la familia Davalillo, y que un día no lejano cada uno de uds. tenga un encuentro con el SEÑOR JESÚS y descubran lo maravilloso que es vivir en sus caminos, preparándose para su venida porque viene en breve. DIOS los bendiga por siempre…!

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