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Las falsas vidas del obispo Romney, por Jorge Volpi

Por Jorge Volpi | 26 de enero, 2012

En busca de fe, el joven Joseph Smith le exige a Dios que lo ilumine. Conmovido, recibe una primera visión. “Vi un pilar de luz justo sobre mi cabeza”, escribe más tarde, “y, más arriba, la brillantez del sol que descendió gradualmente hacia mí”. En el resplandor, Smith distingue la figura de Jesucristo, quien le ordena restaurar su Iglesia. Tres años después, el ángel Moroni le ordena desenterrar tres discos de oro repletos de caracteres de vaga apariencia egipcia. A lo largo de los siguientes meses, el joven descifra aquel lenguaje arcano y traduce el Libro de Mormón, donde se narra la delirante historia bíblica del continente americano. Un año más tarde, San Juan Bautista le concede la autoridad del sacerdocio aarónico. Con este don, funda la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en 1830.

Los evangélicos miran con suspicacia a la nueva congregación, cuyo primer templo es edificado en Kirkland, Ohio, en 1836. Expulsados de allí, los mormones se trasladan a Illinois para fundar la ciudad santa de Nauvoo. El gobernador del estado considera a Smith un criminal —entre otras cosas porque Dios le ha ordenado practicar la poligamia—, y lo encarcela. El 27 de junio de 1844, una turba enardecida irrumpe en la prisión y lo asesina.

Brigham Young se convierte en el segundo presidente de la Iglesia y, como Moisés con los judíos, emprende una peregrinación por el desierto que llevará a los mormones a Utah, una región desolada que Estados Unidos acaba de arrebatarle a México. Junto al enorme Lago Salado —trasunto del Mar Muerto—, fundan una comunidad casi independiente. Young se casa con 27 mujeres, aunque al final sólo una de ellas, Ann Eliza, lo abandona y emprende una campaña nacional para denunciar la poligamia, como cuenta el novelista David Ebershoff en la muy entretenida La esposa 19.

Sólo cuando el gobierno federal le ofrece a los mormones convertir a Utah en estado, el tercer presidente de la Iglesia renuncia a la poligamia, provocando que un grupo de disidentes la abandone. Hasta hoy, muchos de ellos permanecen más o menos ocultos en la zona —como los protagonistas de Big Love, la serie de HBO que muestra que una familia polígama puede ser tan adorable y complicada como cualquier otra—, mientras otros encuentran refugio en el norte de México, como la familia de Mitt Romney.

Romney no es polígamo —lleva 43 años casado con la misma mujer—, pero sí ha fungido como obispo mormón, lo que podría convertirlo no sólo en el primer descendiente de mexicanos en llegar a la Casa Blanca —su padre, el exgobernador de Michigan, George Romney, nació en Chihuahua—, sino en el primer clérigo en conseguirlo.

Actualmente, el Partido Republicano se encuentra dominado por una amplia comunidad evangélica encabezada por los ultras del Tea Party; desde el linchamiento de Smith, los líderes protestantes nunca han dejado de ver con suspicacia esta nueva religión que se obstina en presentarse, sobre todo a últimas fechas, como una variante más del cristianismo.

De hecho, Romney parece el más interesado en difundir esta versión, como si la Iglesia de los Santos de los Últimos Días no fuese sino una senda paralela al protestantismo histórico. Semejante maniobra, a tono con su estrategia general de fingir lo que no es —un cristiano ultraconservador—, olvida que ninguno de los reformistas se presentó jamás como un profeta o que los dictados del Libro de Mormón, de una fantasía desbordada, son considerados por su Iglesia idénticos a los evangelios.

En esta simulación constante se advierte claramente quién es Romney: un político dispuesto a cualquier cosa —incluso al travestismo religioso— con tal de obtener el poder. Toda su biografía, desde sus años como empresario hasta su periodo como gobernador de Massachussets, se encuentra sujeta a un feroz proceso de manipulación que aspira a transformarla en otra cosa: lo que los auténticos cristianos ultraconservadores quieren escuchar.

Así, el Romney empresario se empeña en mostrarse como un supremo defensor del libre mercado, un escéptico del estado y un arriesgado creador de oportunidades de trabajo, cuando Bain Capital liquidó miles de empleos y benefició especialmente a sus accionistas —él mismo en primer término—, del mismo modo que el Romney político busca ser percibido como un conservador de pura cepa cuando, entre otras cosas, impulsó una cobertura sanitaria idéntica a la del odiado Obama.

Romney es, en este sentido, el mejor discípulo de Joseph Smith. Siguiendo su estela, no le preocupa alterar documentos, reescribir la historia, insertarse en una tradición que no le pertenece, falsear su pasado o presentarse como un devoto redentor. Que para lograr su objetivo esté dispuesto a asimilarse con quienes persiguieron y asesinaron al fundador de su Iglesia es la mejor prueba de que se trata de un digno sucesor del profeta.

Jorge Volpi 

Comentarios (11)

Alexandre Daniel Buvat
26 de enero, 2012

En síntesis Ronmey es un buen hijo de utah y los republicanos se debaten entre dos cuasi predicadores dogmáticos y tramposos . Parecería que EEUU se acerca al antiguo papado a la guerra de los treinta años del sigloXVII y a los conflictos entre estados por asuntos “religiosos”….Por ese camino volveremos a las cruzadas( pero atómicas y tecnológicas) contra los infieles islámicos, persas, budistas o de Confucio ¡¡¡Qué pobreza de imágen!!!

LuisECC
26 de enero, 2012

Excelente artículo. En en el caso de Rommey se impone un fundamentalismo inescrupuloso que busca, como cualquier fanatismo, explotar las necesidades de los más débiles o las ideas de los más radicales. En cierta forma, ese ha sido el éxito de Chavez: dogmatizar sus ideas, hacerse un mesías salvador y basarse sobre un profundo fundamentalismo político (los radicales)

Luis
26 de enero, 2012

Es característico de los lideres manipuladores, tener, actuar sobre la base de una doble agenda. La predicada y, la oculta, lo cuál , los hace peligrosos. Dice un especialista en medios , que Chávez es un líder religioso; yo diría que seudo religioso, con agenda oculta. Imagínense a un líder qe utiliza la religión y, el fanatismo para el logro de fines políticos personales.

Manuel
26 de enero, 2012

Siempre me han gustado los artículos publicados por aquí pero debo decir que este esta fuera de la realidad. Los mormones NO son polígamos. Lo de las “27 mujeres” ocurre por lo siguiente: por ejemplo en una comunidad hay 20 familias y de repente hay una familia que pierde a su padre y queda una viuda sin recursos para mantenerse. Como hay cosas que les cuesta hacer a las mujeres por si mismas se hace como una asignación a alguien cerca de donde vive esa viuda para que este pendiente de ella, apoyarla y cosas así como cuidarla. Claro, eso sin consumar nada sexual ya que ese hombre tiene su esposa. Por eso digo que lo de las “esposas” es malinterpretado. Recomiendo que si van a hacer un artículo sobre un tema rebicen bien dicho tema porque, más que ofender en este caso a una religión, ofenden por decir cosas que no son ciertas.

LuisECC
27 de enero, 2012

Amigo Manuel, con todo el respeto, bien documentado están los casos de poligamia en este grupo religioso, incluso, hombres con varias mujeres e hijos con cada una de ellas. Se han hecho reportajes e investigaciones federales al respecto es USA. A lo mejor los mormones acá en nuestro país no practiquen la poligamia, pero sí lo han hecho en Utha. saludos

LO Camacho
27 de enero, 2012

Es gracioso pensar en lo fácil que es juzgar a toda una religión y forma de vida por el solo hecho de que un hombre comete “perjurio”, el 100 por ciento de aquellas personas que se dedican a la política tienen algo que esconder, conservadores o ultraconservadores, derechistas o izquierdistas, asi como se han documentado casos de sacerdotes que han abusado de menores y sin ningún remordimiento salen y dan la cara para oficiar lo sagrado, asi como ultraconservadores llámense presbiterianos, apostólicos, u de cualquier otra denominación que persiguen, secuestran, violan, matan a otros solo porque no comparten las mismas “creencias religiosas”, aún tú tienes cosas que ocultar, vives muchas vidas día con día y alguna de ellas puedo apostar que es falsa, y eso todos lo hacemos. No disculpo lo que Romney hace, si tuviera que lanzar un juicio sería condenatorio, pero de eso a juzgar a toda una subcultura (porque además de religión es una forma de vida), imposible, a menos que seas tú uno de esos que persiguen a aquellos que no ven el mundo como tú lo ves, y de esos he conocido muchos más de los que pudiera contar o recordar. Es triste que personas como tú, que se dicen tener un juicio objetivo, usen los medios para hacer exactamente lo mismo que dices hace Romney, prostituir una imagen he idea, cuando lo único que estas querienso hacer es hacerte notar por un trabajo “bien hecho” y “documentado”.

juan
27 de enero, 2012

Todos somos ateos excepto por nuestro afecto por la religión que abrazamos. Esas otras religiones con justicia nos parecen ridículas, estrambóticas y perjudiciales, pero debemos dar un paso adelante y meter a la mnuestra junto con ese saco de incoherencias y tonterías inventadas por indigentes mentales de distintas épocas sin relación algunas con la realidad

Ignacio
27 de enero, 2012

Manuel, tampoco es malo echarle una “revisaita” a la ortografía cuando se envía un “comentario regaño”:

“Recomiendo que si van a hacer un artículo sobre un tema “rebicen” bien dicho tema porque, más que ofender en este caso a una religión, ofenden por decir cosas que no son ciertas.”

Luis
28 de enero, 2012

Ignacio; tienes razón; pero, si no somos capaces de hacer un mensaje de texto por el celu, sin errores , ¿que podemos esperar de un texto largo ? El que escribe como habla, aunque hable bién, escribe mal.

Belkis López
29 de enero, 2012

Muy interesante esta crónica del señor Volpi, no obstante, encuentro algunos aspectos donde hace falta mayor reflexión. Uno es la opinión tan severa con la cual critica el comportamiento de Romney en su campaña de la precandidatura republicana. Parece olvidar que esa actitud de querer aparentar ser distinto de lo que se es, es general en el ámbito político. Es un comportamiento típico de la mayoría de los políticos de oficio, particularmente en actividades de campaña. Por otro lado, todos los seres humanos tenemos un lado oscuro, en diferentes grados de “oscuridad” sin duda, pero oscuro al fin, aspectos que en la mayoría de los casos preferimos ocultar y con los cuales nos sentimos incómodos, por decir lo menos. Tomemos el caso Mandela. Para el consenso general uno de los grandes hombres (genéricamente hablando) de todos los tiempos. No obstante, en su vida hay algunos pasajes que desdibujan esa grandeza, como es su estrecha amistad y relación con Gadafi. Nadie es perfecto, a excepción tal vez de algunos seres iluminados de la antigüedad. Lo que me parece importante, al final, es que el balance entre lo “bueno” y lo “malo” sea favorable a lo primero, en términos de sus consecuencias para la sociedad y para nuestra propia existencia, por supuesto. Creo que nuestra conducta debe orientarse hacia las más elevadas metas comunes de la humanidad, trascender nuestras limitaciones y pequeñeces. Eso esperamos de los servidores públicos, aunque casi nunca lo cumplen

dario
22 de noviembre, 2014

el no puede ser el susesor de jose smith , hay un orden establecido el mas antiguo de los 12 apostoles sera el proximo profeta asi que aunque lo llamaran ahora como apostol que es algo que su dios asi lo deseara por su edad no llegaria a ser el profeta,yendria que pasar muchos años para que eso sucediera, seria mejor averiguar mas para hacer declaraciones acerca de algo relacionado con la iglesia de jesucristo de los santos de los ultimos dias gracias y por siacaso no estoy a favor ni en contra de mitt romney

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