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Un ejercicio impostergable: pensar la urbe del futuro, por William Niño Araque

Un texto imprescindible de William Niño Araque

Por Prodavinci | 18 de diciembre, 2010

Las ciudades corresponden a una narrativa inconclusa; una novela abierta a múltiples capítulos a través de los cuales se describen las más inesperadas odiseas. Las ciudades también pueden comparase con los estilos literarios; algunas se acercan a la épica caballeresca, otras a la abstracción lírica, a la par de muchas escritas en un estilo opaco y brutal. Desde esta perspectiva, Caracas podría definirse como una paradójica contraposición entre la tragedia y la escena virgiliana; su particularidad narra la insistencia de un espacio que no se reconoce a si mismo en su potencia descomunal. El hilo de su construcción y desventura reside en el olvido inmemorial.

Tal vez esta inconsistencia inexplicable se cifra en el desconocimiento del territorio, de cara a un nuevo tiempo por construir. Inesperadamente y sin conciencia Caracas descifra un nuevo texto en el que todo se hace ciudad; y es que desde Carayaca hasta Guarenas Guatire, desde Los Altos Mirandinos y la Panamericana, hasta el frente marítimo del litoral, todo es ¡Caracas!. Hoy la extensión de su superficie, inevitablemente trasladó los límites inscritos en el área Metropolitana, establecidos desde 1951, en la cual se refrendaba como urbano el eje contenido entre Catia y Petare. Ahora, todo es ciudad, y con más de medio siglo de retraso, vivimos a expensas de esa herencia chucuta, marcada con un complejo extremo de “enanización”. Una pequeñez dimensional que exhibe a su vez, los complejos que abaten la Capitalidad.

Tal vez, este complejo, ahora engorroso y vergonzante referido a la “capitalidad” ha impedido la visualización y el dominio de sus extensiones a la luz de una ciudad abierta, anhelante y competitiva desde su escala internacional: Bogotá, Cartagena de Indias, La Habana, San Juan de Puerto Rico, Lima, Miami, Buenos Aires, Sao Paulo o Río de Janeiro, establecen el patrón de un principio de autoridad; un paradigma de bienestar y competencia al que Caracas, tristemente, no logra ingresar. Y es que la novísima y esperanzada ciudad de los años cincuenta, colosal y heroica en su proyecto de modernidad, se ha desplazado desde uno de los principales lugares urbes del continente, a lo que hoy la define como casi la última en el ranking de las grandes ciudades de la región.

El desafío que orienta una reubicación en el sistema de ciudades continental, insistimos, está en el reconocimiento de su voluntad histórica, que la condujo desde el siglo XVIII a la narrativa de un capítulo fundacional y de alcance histórico libertario. Hoy, ¡todo es ciudad¡ hoy, hasta la montaña gigantesca y monumental, decretada Patrimonio Nacional desde 1958 ha pasado a instaurar la “pieza fundacional” de la dinámica caraqueña del siglo XXI.

Habría que definir las acciones y argumentos que contextualizan este nuevo capitulo, referido al señorío y la capitalidad: El sentido de su verdadera territorialidad; la dimensión de su extensión a la luz, no ya, de cuatro millones de habitantes, sino a partir de las exigencias de los seis millones de caraqueños inexorablemente la habitarán en el 2030. Habrá que cuestionar y plantear las expansión irreversible de Caracas hacia los ámbitos y paisajes de Barlovento; habrá que negociar su natural derecho sobre la arcadia marítima extendida a lo largo de una franja de 40 kilómetros, de caraqueñidad salitre; Catia La mar, La Guaira, Macuto, Naiquatá, Anare, Los Caracas, ¡todo es ciudad!, a lo largo de todo ello resuena una toponimia caraqueña.

A esta negociación entre gobernabilidad y territorios del paisaje de mar, se suman dos paisajes particularísimos y vitales: Los ámbitos de las autopistas y los cerros cubiertos de ranchos que cimientan una babelita descomunal.

La hipótesis que fundamenta el mapa de la Ciudad Ideal del 2030 define a Caracas como un aro perimetral de funcionamiento que envuelve la montaña; este paisaje se extiende desde Catia hasta Petare y desde allí, hasta Guarenas-Guatire: Hacia el norte el frente marítimo se despliega desde el Puerto de La Guaira y el aeropuerto de Maiquetía, hasta el extremo de Los Caracas; una “carretera del placer” vincularía a Guarenas con la Ciudad Vacacional Los Caracas; una Autopista del trabajo relaciona Catia con Maiquetía; en el centro vibra el jardín más gigantesco del mundo: el Ávila, la selva húmeda tropical.

Tal vez las acciones indispensables que transformarían esta bizarra novela que describe hoy a Caracas, como el territorio parcializado de los conflictos y que la trasladaría a una épica más allá de la modernidad, está en la definición de un guión urbano escrito a lo largo de 12 capítulos: la intervención del Puerto de La Guaira y el aeropuerto de Maiquetía, potencia la recuperación del frente marítimo; esta acción exige la prolongación de la Cota Mil desde la avenida Baraldt hasta Catia y la Autopista Caracas La Guaira. A esta reconstrucción del tejido vial se suma la inmediata rehabilitación física de los barrios de Gramoven, Catia, Petare, La Vega, Valle-Coche, y Las Minas de Baruta. Este planteamiento se fortalece en la necesaria atención al Portal de Llegada Sur, desde la estación de trenes provenientes de Valencia-Charallave y el mercado Periférico de La Rinconada, marcando como punto central de llegada a la nueva ciudad conmemorativa la Plaza en ciernes de la Zona Rental. Como un lineamiento indispensable de este capítulo, se visualiza la construcción de la Circunvalación del Sur, como la vía alterna entre Hoyo de la Puerta y Petare, despejando así la autopista central. Es necesario insistir en la culminación Metro de Caracas y el sistema de túneles Prados del Este- Valle-Coche, Santa Fe-Valle-Coche. Los ejes peatonales de espacio público entre Catia y Petare, en sentido este-oeste, y los ejes de La Rinconada-el Ávila, y la Trinidad, el Country, el Ávila en sentido Sur-Norte; es necesario incorporar como Parque urbano, los campos de Golf del Country, Valle Arriba, La Carlota y el Fuerte Tiuna. Se hace imprescindible concluir el Parque Vargas y La Plaza de La Hoyada, como centro de este sistema de peatonalidad, el cual fortalecería el funcionamiento del todo Casco Central. De todo este sistema el Ávila permanece como el recurso del mercadeo y recreación. Su hipótesis prevé que para el 2030 este parque Metropolitano abastecerá servicios y recursos de funcionamiento a una población flotante de 150.000 excursionistas durante las temporadas altas o durante los fines de semana, solo en la búsqueda del placer.

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Este texto fue publicado originalmente en Lector Urbano en Octubre de 2008 y fue publicada en Prodavinci en enero de 2009 gracias a la Fundación para la Cultura Urbana.

Prodavinci 

Comentarios (13)

Boris Muñoz
18 de diciembre, 2010

La ciudad ha perdido uno de sus pensadores más acuciosos e indispensables. Y eran ya pocos. Un abrazo al amigo que se va y mi condolencia para sus deudos. Viva William Niño, el amante de las ciudades.

Fina Weitz
19 de diciembre, 2010

La Caraqueñeidad de William Nino. Largos cuarenta anos de amistad nos unieron desde la Universidad Central de Venezuela en la Facultad de Arquitectura y no dibujamos juntos sino hasta Mayo o Junio de este 2010, en un encuentro convocado por La Alcaldía Metropolitana en el Jardín Botánico de Caracas para pensar La Caracas del 2020. El Plan 2020. Nuestra mesa era la mas pequeña,de las muchas y bien equipadas de distintos y brillantes pensadores; la nuestra nosotros dos y Francisco Paúl,joven arquitecto,nos lanzamos a dibujar como si solo tuviéramos que delinear un rostro sonado y conocido,acariciado.La destreza de William con el lapiz, el simple resultado de los dibujos, nos conmovió a ambos. Si bien el cuerpo pensante de la ciudad,es amplio y apasionado, la trayectoria de William Nino tenia su tradición en la imagen, analista acucioso, receptor de imágenes históricas. El caso de Caracas,sus creadores;pintores , fotógrafos y arquitectos del siglo XIX,curador de la Galería de Arte Nacional desde su fundación y uno de los pocos,que se atrevió desde su visión de arquitecto a abrirle camino a la museografia de arquitectura en los espacios de los museo.Era un verdadero reto,un desafío a la Academia,convertir en famosos a personajes solo conocidos en el mundo de la Arquitectura; Carlos Raul Villanueva,Jesús Tenreiro,Henrique Hernandez,Jose Miguel Galia,Jorge Castillo,Tomas Sanabria,Paolo Gasparini.Desde entonces estableció una forma de escribir de narrar la síntesis de los pensadores de la arquitectura. Palabras como la caraqueñeidad,la visión mantuana,lo caribeño,formaban parte de esos descubrimientos de William,que entre lo poético y lo narrativo le permitieron ir adquiriendo y proponiendo una nueva teoría de lo posible y de los fracasos en nuestra arquitectura y urbanismo . William Nino, fue creciendo al calor de sus propias ideas,tremendista,estudioso,querido y odiado por muchos y en este ultimo tiempo signado por un apuro en opiniones y artículos sobre su Caracas y su frente marítimo,donde su dibujo de alguna manera me anunciaba su final.No sabemos en que esquina nos espera la muerte,solo sabemos que tenemos algo que decir antes de irnos.Buen viaje amigo.

María Eugenia
19 de diciembre, 2010

precioso homenaje suyo, Fina Weitz,al gran arquitecto y su legado; y gracias a Prodavinci por ofrecernos este regalo permanente de la presencia de Niño. Escuchándolos se aprende tanto: el jardín tropical amazónico caribeño como alternativa a los jardines asiáticos y europeos, la visión mantuana, la urbe civilizada que deja de serlo cuando pierde ese espacio público de transición que es un parque como el P. del Este. Yo no sé ni puedo saber, habiendo estado ausente tanto tiempo, si Pablo Lasala, el de La Previsora, fue querido y odiado como en el caso de otros arquitectos premiados (era mi padrino aunque no lo conocí porque mis padres se fueron de Maracaibo estando yo chiquita). Pero me recuerda que la arquitectura, ese pensar el espacio y dejar en él un comentario permanente, tiene una influencia que abarca lo político pero lo trasciende. El paisaje urbano caraqueño está lleno de babeles vacías y, cuando no vacías, sí babeles: el Helicoide, el 23 de enero, el Humboldt, ese índice erecto que señala en el cielo el pasar de las nubes democráticas y efímeras.

Mildred
19 de diciembre, 2010

A William también le recordaremos por su trabajo minucioso como curador del libro “Fotografía urbana 1850-2009” junto a Vasco Szinetar, que muestra la venezolanidad en imágenes. Niño Araque, un apasionado de la fotografía que insistía en la lectura de este texto para recrear la historia del país. Lo extrañaremos.

María Eugenia
19 de diciembre, 2010

Mildred, por casualidad saben uds. de la obra fotográfica de la difunta Josune Dorronsoro? fuimos compañeras en la UCV y supe que ella hizo un libro de fotos urbanas de Venezuela; su viudo es el poeta Armando Sequera, cuentista.

omar rojas
19 de diciembre, 2010

Que nos está pasando,se que todo tiene su tiempo,pero cuantos seres valiosos,valiosos,valiosos se nos han ido y tan seguidos uno tras otro.Guao que triste y solo me he sentido al saber la muerte de William Niño Araque .Sólo sabia de él por sus escritos ,comentarios ,entrevistas y me llenabaanel alma.El saber que el estaba me daba esperanzas,ahora me siento solo tal vez la ciudad tambien.

yel

Alfredo Ascanio
19 de diciembre, 2010

Ayer 18 de diciembre lamentablemente fallece de un infarto William Niño Araque. Mis condolencias para sus deudos. Que descanse en paz.

Manuel Delgado
20 de diciembre, 2010

Gracias Fina por tu bello y sentido comentario. Que envidia siento por ese bonito ejercicio de dibujar juntos la ciudad soñada. Espero que lo sigamos haciendo con William desde arriba como inspiración

Becky
20 de diciembre, 2010

Muy lamentable que gente tan valiosa y necesaria para Caracas se vaya. Siempre admirè la pasiòn de su voz cuando hablaba de nuestra ciudad y còmo sì le veìa soluciòn y salida a este caos que actualmente es la “sucursal del cielo”. Paz a sus restos y lo vamos a extrañar.

Joaquín
22 de diciembre, 2010

El problema urbano de Venezuela (no solamente de la zona metropolitana de Caracas) es el enanismo mental que llevan nuestros gobiernos. Lamentablemente, el fallecimiento del Sr. Niño Araque, nuestro espadachin urbano venezolano, es una tragedia de dimensiones importantes, pues él era la memoria y conciencia de la visión urbana de este país, en donde reina la improvisación por doquier, como bien sabemos. Sin duda, se debería preservar todo ese conocimiento y sensibilidad desarrollados por el Sr. Niño y, sin saber mucho si él pertenecía a un grupo de pensadores y visionarios urbanos, se me ocurre que las (pocas) escuelas de arquitectura que tenemos en el país, deberían tomar esa labor y proyectarla a los arquitectos y urbanistas futuros; que por cierto, el interés por la arquitectura, misteriosamente, está de nuevo en boga en este país (y esa es una buena noticia). Ojalá que la sensibilidad urbana de los venezolanos llegue finalmente, para poder enmendar los entuertos y las miserias de nuestras urbes nacionales tan maltrechas y apocadas.

María Eugenia
22 de diciembre, 2010

Joaquín, comentario interesante el tuyo y ojalá tenga seguimiento porque me encanta el tema pero no sé mucho del mismo

Fina Weitz
24 de diciembre, 2010

Querida María Eugenia,Feliz Navidad, leo tus comentarios y pienso en el Profesor Pablo Lasala,Decano de la Facultad, profesor insigne, en su larga y abundante obra de arquitectura,dejo muchos proyectos inconlusos, el último que compartimos fúe la experiencia de los planes urbanos para Caracas, en 1995,Lasala le toco rediseñar la Parroquia Caricuao,y a mi oficina y a la del profesor Edwin Otero, nos toco Catia. De Lasala siempre recordaré su bonhomia y su don de gente,construyo no solamente una visión particular de la arquitectura venezolana,y sobretodo y además una hermosa familia junto a Silvia Hernandez, arquitecta e investigadora de historia de la arquitectura venezolana,con hijas tan inteligentes y sencibles como ellos,una pianista y otra arquitecta.Un excelente padrino Maria Eugenia.De Josune Dorronsoro,hasta su muerte fue la curadora del área de fotografia del Museo de Bellas Artes,muy querida y respetada.

María Eugenia
24 de diciembre, 2010

Fina, muchas gracias y haces honor a tu nombre con contestarme pues, si no es por ti no me entero de nada, ni de mi padrino ni de Josune. Tengo deseos de volver a Venezuela en cuanto pueda y espero que el presidente de mi institución me hable del asunto en enero, pues me dijo “María Eugenia vente a hablarme y traete también a tu jefe”. Si no es así, no puedo ir porque estoy en dificultades económicas y maritales. Todo va a ir bien. Me da buena vibra lo que me cuentas.

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