Economía y negocios

¿Es necesario aumentar el precio de la gasolina?, y otras preguntas frecuentes

El futuro de los precios de la gasolina en Venezuela se debate entre las necesidades fiscales y la política

Por Marianna Párraga | 5 de abril, 2010

Voceros del Gobierno han admitido que el peso del subsidio a los combustibles en el mercado interno se hace cada vez más insostenible y aunque el Ministerio de Energía y Petróleo ha preparado varios escenarios en los últimos años para un incremento en el precio final de venta de la gasolina, el Ejecutivo sigue esperando el momento apropiado para aplicarlo. Veamos algunas preguntas frecuentes relacionadas con el tema de la gasolina y su precio.

¿Desde cuándo no se ajusta el precio de la gasolina?

El mercado interno de combustibles ha entrado en un progresivo espiral de deterioro que se percibe apenas se ingresa a una estación de servicio y esto no es más que la consecuencia del prolongado congelamiento del precio final del litro de gasolina y diesel, que a mediados de 2010 cumplirá 12 años sin ajuste alguno.

Venezuela es reconocida ampliamente por ser el país con la gasolina más barata del mundo, pues su precio es inferior que en naciones con elevados subsidios como Arabia Saudita o Irán, otros productores de crudo que también son miembros prominentes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

En Venezuela la gasolina se paga con sencillo, con el vuelto del estacionamiento o las monedas que se acumulan en la cartera. Es posible llenar el tanque completo de un carro pequeño por apenas 3 bolívares, que equivalen a mucho menos que un dólar, calculado al nuevo tipo de cambio oficial de 4,3 bolívares por dólar. Un litro de agua mineral embotellada, por ejemplo, tiene un precio aproximado de 4 bolívares, cien veces más de lo que cuesta un litro de diesel.

Esta excesiva congelación del precio de los combustibles líquidos en el mercado interno ha generado una gran cantidad de distorsiones en la economía venezolana y hasta en la forma en que se comporta la sociedad. Es la causa del crecimiento imparable de la demanda interna, que ha llegado al punto del derroche; promueve el contrabando de extracción por las fronteras terrestres y marítimas; incentiva la compra y el uso innecesario de vehículos; genera una gran cantidad de emisiones de dióxido de carbono al ambiente, cargando a las grandes ciudades de polución;  y ha creado la percepción colectiva de que por ser un país petrolero el Gobierno está obligado a mantener un gigantesco subsidio para contribuir con el bolsillo de la gente, que finalmente no se beneficia en la mayoría de los casos.

¿Cuánto es el subsidio a los combustibles?

El litro de gasolina en la estación de servicio tiene un importe de entre 0,07 y 0,097 bolívares en Venezuela, por lo que el precio de un barril equivale a unos 3,15 dólares.

Ese mismo barril pudiera ser comercializado por Petróleos de Venezuela con un precio en puerto de Estados Unidos de  92,32 dólares en la actualidad, de manera que el subsidio, expresado como la diferencia entre el precio interno y el de exportación, alcanza la cifra de 89,17 dólares por barril hoy en día.

En números más redondos, esto quiere decir que el Estado venezolano, específicamente Pdvsa, está financiando de su bolsillo 96% del precio real de cada barril de gasolina que dedica al mercado interno y 98,3% de cada barril de diesel.

Según los estados financieros de Pdvsa correspondientes a 2008 –los últimos con información detallada sobre las ventas al mercado interno-, las estaciones de servicio consumieron 287.000 barriles por día (bpd) de gasolinas y unos 123.000 bpd de diesel.

Si asumimos que desde 2008 no ha habido un incremento apreciable en el consumo de combustibles en las estaciones –las ventas de autos nuevos se han desacelerado y la recesión económica ha impactado a este sector tanto como a otros-, es posible concluir que al término de este año el Estado habrá sacrificado unos 12.500 millones de dólares en subsidios a la gasolina y el diesel, cifra que excluye las ventas de combustibles a los sectores eléctrico e industrial, que también se hacen a precios subsidiados.

Se trata de 12.500 millones de dólares que ingresarían a las arcas de Pdvsa si los combustibles de uso automotor tuvieran en Venezuela un precio equivalente al importe internacional.

¿Pdvsa recupera lo que le cuesta producir cada litro de gasolina?

No. Muchos pudieran pensar que de cualquier manera el Estado venezolano difícilmente tomará la decisión de equiparar los precios internos de los combustibles a los precios internacionales, pues algún beneficio debería tener para los ciudadanos depender de la industria petrolera, completamente nacionalizada desde 2007 y que supone la principal actividad económica del país.

Si se recuerdan los explosivos índices de inflación que ha exhibido Venezuela en los últimos años, es posible concluir que un incremento en el precio de la gasolina de la magnitud que se requiere para eliminar el subsidio hundirían a Venezuela en un irremediable espiral hiperinflacionario.

Pero, sin llegar a eliminar el subsidio, a Venezuela le urge cada vez más eliminar la creciente pérdida que le genera a Pdvsa dedicar cada barril de combustible al mercado interno, pues desde hace años el precio final de venta de la gasolina y el diesel no cubre sus costos de producción.

Aunque Pdvsa no ha ofrecido un número actualizado al respecto, cálculos independientes estimaron el año pasado que Venezuela tendría que multiplicar por cinco el precio de venta en las estaciones de servicio para subsanar las pérdidas que este negocio le genera a la petrolera estatal.

En números precisos, esto quiere decir que el litro de gasolina de 95 octanos debería subir su precio de 0,097 a unos 0,485 bolívares por litro, con lo que llenar el tanque del carro pequeño que mencionamos arriba pasaría de 3 a 14,55 bolívares, un monto que aún se sitúa bastante por debajo de lo que pagan los conductores en Estados Unidos, Europa o las islas del Caribe.

Esa sería la única forma de eliminar la pérdida de aproximadamente 12,5  dólares que obtiene Pdvsa por cada barril de gasolina y de 14,2 dólares por cada barril de diesel dedicados al mercado interno. Al término de un año, estos números le generan al holding una enorme pérdida neta de 1.960 millones de dólares.

¿Se relaciona el bajo precio de la gasolina con el contrabando?

Sí. Los irrisorios precios de la gasolina han generado un descuidado consumo interno, que ha crecido sostenidamente desde 2003 al fragor del aumento en las ventas de carros nuevos; y en paralelo ha desatado el contrabando de extracción, tanto por las fronteras terrestres con Colombia y Brasil, como por las marítimas con las islas del Caribe.

El volumen de barriles que se escapa por contrabando es una gran interrogante. El Gobierno ha venido hablando de unos 30.000 barriles por día en los últimos años, pero estimaciones independientes lo cifran en casi 100.000 bpd.

Se trata de barriles que son adquiridos en territorio venezolano a precio interno y que luego son revendidos en los departamentos fronterizos de Colombia o en el norte de Brasil cinco o seis veces más caros. A las autoridades venezolanas no les ha quedado más remedio que hacerse la vista gorda con el tráfico incesante de pimpineros que transitan el puente que une Cúcuta con San Antonio del Táchira, en una suerte de “legalización tácita” de su actividad.

¿Qué consecuencias trae el contrabando a las poblaciones fronterizas de Venezuela?

Los habitantes de los estados Zulia y Táchira sufren los embates del racionamiento, pues para evitar el derroche de pimpinas por la frontera, la venta de gasolina a vehículos con doble tanque y el paso diario de autos a cargar combustible en las estaciones venezolanas; el Ministerio de Energía y Petróleo y la Guardia Nacional intensifican de vez en cuando los controles, obligando a los venezolanos a hacer largas colas para surtir sus automóviles.

Contando estos barriles, que al fin y al cabo son vendidos en estaciones venezolanas, cálculos independientes aseguran que en lugar de consumir los 550.000 a 650.000 barriles por día de combustibles que registra el Gobierno en sus estadísticas, el mercado interno venezolano se traga hasta 800.000 bpd, lo que, en medio de una producción estancada, reduce sensiblemente el excedente de hidrocarburos para exportar.

Una evidencia de esto es la circulación exagerada de vehículos en ciudades como Caracas y Valencia –el parque automotor total en Venezuela se calcula en unas 5 millones de unidades-, en donde la situación parece habérsele ido de las manos a las autoridades, generando embotellamiento a todas horas del día.

¿El congelamiento de la gasolina ha detenido el alza del pasaje?

No. Parece que la única tarifa de transporte público que se ha quedado congelada casi a la par de la paralización del precio de la gasolina es la del Metro de Caracas, que sigue costando 0,5 bolívares por viaje y es hoy en día una de las causas de su excesivo congestionamiento.

De resto, los transportistas públicos terrestres, sobre todo en Caracas, han instaurado el aumento del pasaje una o dos veces al año, tomando como referencia la inflación acumulada y hasta la devaluación e impactando el presupuesto de la familia promedio, que tiene en el transporte público uno de sus principales componentes.

El combustible, suministro esencial para su labor, ha pasado a ser un costo marginal, aunque si se asoma la más mínima sospecha de que el Gobierno estudia un aumento en el precio de la gasolina, este gremio es uno de los primeros en amenazar con más aumentos.

El incremento constante del pasaje tanto en las rutas urbanas como suburbanas es una de las razones por las cuales el subsidio a la gasolina, financiado directamente por el Estado, no le llega realmente a la gente. Si el venezolano es, como se diría en criollo, “de a pie”, pocos beneficios directos va a obtener del congelado precio de la gasolina y es por ello que expertos afirman con vehemencia que el subsidio a los combustibles apenas permea hasta la clase media.

¿Por qué las estaciones de servicio se han deteriorado?

Los enormes problemas que ha traído consigo la prolongada congelación del precio de los combustibles se evidencian en las estaciones de servicio, que acumulan años de deterioro atizados por la promulgación de una ley de reordenamiento de su actividad que eliminó la figura del mayorista que era el responsable de mantenerla surtidas y actualizadas.

Muy pocas estaciones, de las 1.800 que suma el parque nacional, cuentan ya con servicios adicionales al expendio de gasolina o mantienen turnos prolongados de 18 o 24 horas de operación, ni siquiera en largos tramos de autopista o carretera.

La diversidad de marcas que llegó a tener el mercado interno tras la apertura de este sector en los años 90 ha comenzado paulatinamente a dar paso a la uniformidad del color rojo que ahora identifica a la bandera de PDV.

Desde que la figura del mayorista independiente fue eliminada en 2008, en el mercado interno conviven Pdvsa en calidad de suplidor y único expendedor al mayor, una Empresa Nacional de Transporte que pretende aglutinar a las grandes y medianas empresas privadas de gandolas que han sido estatizadas y los dueños de las estaciones, atados de manos ante la postergación recurrente del ajuste de los márgenes de comercialización de los que dependen sus ingresos.

A los dueños de las gasolineras apenas les alcanzan los márgenes que les deja Pdvsa para pagar los gastos administrativos y de personal. Los empleados de las islas, de hecho, suele reunir más en propinas de los conductores que en salario mensual. Y todo esto incide en la calidad del servicio.

Los últimos ajustes que concedió el Ministerio de Energía a los márgenes de comercialización de la gasolina y el diesel se habían hecho a costa de los ingresos de Pdvsa, lo cual incrementaba la pérdida registrada por la estatal. Con la eliminación de los mayoristas, esta pesada pérdida se redujo un poco, pero los márgenes a los dueños de las estaciones siguen sin actualizarse en la medida en que se requiere para poner a tono el mercado interno.

¿Es el gas natural una solución al problema?

Con un mercado interno de combustibles anárquico, la sustitución de gasolina y diesel por gas natural parece ser lo más aconsejable en términos económicos y ambientales, pero para ello se requiere comenzar por disponer de un volumen mayor de gas para el consumo nacional. Nada fácil en los tiempos actuales.

La provisión de gas, mayormente asociado a la extracción de crudo, de hecho ha bajado en los últimos años y los escenarios más optimistas del Ministerio de Energía dicen que al menos hasta 2012 no habrá gas adicional.

El llamado “balance de gas”, que eliminaría el déficit de este hidrocarburo que presenta el mercado interno, se aleja cada año y al incrementarse la demanda represada de sectores clave como el eléctrico y el petroquímico, el mercado automotor deja de ser por completo una prioridad.

No por casualidad el Gobierno le ha dado repetidas largas al plan Autogas, que obliga a las ensambladoras e importadoras de vehículos a ofrecer algunos de sus modelos con cilindros incorporados. Al haber pocas estaciones disponibles para surtir a los vehículos con gas natural –son menos de 200 en todo el territorio nacional, según cifras actualizadas- y al no existir un incentivo económico para el cambio, esta opción seguirá sin ser muy apetecida por los conductores.

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Fotografía: Jukka Sydänoja

Marianna Párraga 

Comentarios (9)

Gabriel Payares
5 de abril, 2010

Oye, buenísimo este artículo, muy bien escrito. Y estas son cosas que siempre conviene pensar y entender, sobre todo en este país donde damos todo por sentado de gratis.

Juan Roncayolo
5 de abril, 2010

Como todo en Venezuela, en vez de irnos aumentando poco a poco en estos diez o mas años, en los que ya estariamos acostumbrados a esos 0,50 o 0.60 por litro, no. Nos vendran muy pronto con un “machetazo” que puede, como en el 89, “encender la mecha”…..Saludos

Valeria Ocando
5 de abril, 2010

Excelente y necesario articulo-explicacion de cómo funciona nuestro pais.

Juan Carlos Sanchez M
6 de abril, 2010

Interesante articulo. Ciertamente la disponibilidad de gas en el pais es limitada, particularmente en el occidente. Este deficit debia ser resuelto con la explotacion de los yacimientos de gas costa afuera, pero estos proyectos tienen un marcado retraso de unos cuatro anos en su ejecucion. Una vez completados estos proyectos a futuro, es logico prever que se pueda realizar el plan Autogas y sea en ese momento cuando se aumente el precio de la gasolina, al poder ofrecersele al consumidor un combustible alterno (el gas) a bajo precio. La logica de esta operacion es que Venezuela posee la experiencia y medios para exportar la gasolina, mas no la tiene para el gas.

Marianna Parraga
6 de abril, 2010

Gracias a todos por sus comentarios. En respuesta a lo que dice Juan Carlos, efectivamente la salida inteligente a este espiral seria desde mi punto de vista acompannar un aumento progresivo del precio de la gasolina y el diesel con una oferta real de gas para vehiculos, pero aun hay un circuito realmente limitado de estaciones de servicio con gas, que no llega a 200 de las 1.800 bombas que hay a nivel nacional, y no hay un incentivo en precios para la migracion, puesto que al ser tan barata la gasolina, muy pocas personas recurren a la alternativa del gas, que por cierto tambien implica subsidios y perdidas para Pdvsa, pero que al menos es una opcion menos contaminante y que mejoraria la balanza de pagos del pais. El tema con el gas es que Venezuela tiene un creciente deficit de este recurso y en los annos recientes la diatriba se ha centrado en lo costoso que es explotar las reservas costa afuera para dedicar el gas a precio subsidiado al mercado interno y ya hemos llegado a un punto en que se requiere gas de manera urgente no solo para eso, sino ademas para el sector electrico, que esta consumiendo crecientes volumenes de combustibles liquidos, y para el sector industrial.

Rafael Díaz Casanova
12 de abril, 2010

Excelente artículo. Analiza con toda claridad casi todos los ángulos del problema. La verdadera tragedia es que quienes tienen la responsabilidad de administrar el país, no saben nada del concepto de “precio” y mucho menos las relaciones entre costo, precio y valor. Venezuela es el país donde la gasolina es más barata en el mundo. Si se aumentara de acuerdo a lo que se rumora, pasaríamos a ser indiscutiblemente, el país del mundo con la gasolina más barata. Lo único que cambió es el orden de las palabras. Capítulo especial para el contrabando de extracción. Noruega, país petrolero que si sabe de administración, produce más o menos la misma cantidad de petróleo que Venezuela, tiene la quinta parte de población y vende su gasolina al mismos precio internacional que el resto de los países de Europa. Así elimina la tentación de que los ciudadanos de países vecinos extraigan la gasolina que comprarían si hubiera un diferencial de precios. FELICITACIONES!!!

Juan Nagel
12 de abril, 2010

Marianna, excelente articulo, me gusto sobre todo el formato. Solo faltaria agregarle que el problema del contrabando no se limita a Zulia y Tachira. En la Peninsula de Paria hay poblaciones enteras (como San Juan de las Galdonas) que se han volcado al contrabando de gasolina a Trinidad. Me imagino que situacion similar se debe vivir en el Delta. Segun tengo entendido, todo con la complicidad de la Guardia Nacional.

Alfredo Ascanio
13 de enero, 2011

OK y que haría el gobierno con los 12.500 millones de dólares. ¿La sociedad conocería su destino?, ¿o sucedería lo mismo que pasa con otros fondos (lease fondo Chino) que se ignora cómo se utiliza y si sirve o no para resolver problemas sociales?

Marianna Parraga
15 de febrero, 2011

No estaria planteado llevar el precio interno de los combustibles en el mercado interno al precio internacional, porque tendria un enorme impacto social. Lo que plantean los expertos es eliminar progresivamente la perdida que tiene Pdvsa por cada barril dedicado al mercado interno, al no estar cubiertos los costos de produccion. Con las mas recientes cifras dadas a conocer por el ministro de Energia y Petroleo, Rafael Ramirez, se calcula que Pdvsa debe multiplicar al menos por tres el precio final del litro de gasolina y diesel para subsanar la perdida de 1.500 millones de dolares al anno que le representa en estos momentos el mercado interno.

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