Capital Humano

La gripe AH1N1 y la estrategia publicitaria del gobierno

Por Prodavinci | 22 de junio, 2009

washinghandswater_dropEn Venezuela ya contamos con más de 100 casos de gripe AH1N1, mientras que en el mundo los afectados conocidos ya sobrepasan los 45.000. Los epidemiólogos temen que el virus mute a una versión más agresiva contra la vida humana y allí reside la mayor amenaza. Leo en la prensa que lavarse las manos con frecuencia es una de las recomendaciones propuestas por la OMS para evitar el contagio y la transmisión de la gripe. Es difícil creer que necesitamos a la OMS para que nos recuerden algo que nuestras madres nos enseñan desde niño. Sin embargo, el consejo no es trivial: al parecer, no nos lavamos las manos con la frecuencia necesaria, lo que ocasiona contagios y muertes evitables.

Hay situaciones en las que es obvio que debemos lavarnos las manos; por ejemplo, cuando visitamos un baño público. No obstante, un estudio reciente constató que el 23% de las personas que visita un baño público no se lava las manos. Si luego de utilizar un baño público, dos de cada ocho personas no lo hacen, uno debe esperar que una proporción mayor no lo haga en situaciones cotidianas, en las que parece menos urgente y necesario hacerlo.

Pero la situación debe ser diferente entre los médicos. Ellos, por su profesión, son de los pocos que han observado de verdad las bacterias. Gracias al uso de potentes microscopios han comprobado que existen, que no son un truco publicitario y, además, han visto cómo los seres humanos padecen sus lamentables efectos. Es inevitable suponer que los médicos sí se lavan las manos con la frecuencia adecuada. Lamentablemente, las noticias no son buenas desde el frente de los especialistas en salud. Los médicos se lavan las manos menos de la mitad de las veces de las que deberían hacerlo en el ejercicio de sus funciones, de acuerdo con un estudio realizado en hospitales ubicados en los Estados Unidos de América. Cada año, en ese país, mueren entre 44.000 y 98.000 pacientes por errores humanos en hospitales y clínicas. La transmisión de bacterias por parte del personal médico es uno de los errores que se repite con mayor frecuencia y que causa un número mayor de fatalidades. En este tipo de error, las manos contaminadas tienen una gran responsabilidad. Muchas muertes pueden evitarse si los médicos y enfermeras se lavan las manos con la frecuencia debida (1).

Las bacterias son invisibles al ojo humano y eso juega en contra de la urgencia de lavarse las manos. La vista humana no puede reconocer que porta en sus manos la bacteria que nos puede enfermar o que puede contagiar a un familiar. Por eso vemos cómo los publicistas se esfuerzan en “hacernos visibles” las bacterias en las piezas publicitarias de empresas que promueven la venta de jabones. Las aumentan de tamaño millones de veces y las dotan de un color, forma y movimiento que provocan en uno el deseo de salir corriendo a lavarse las manos con jabón (al menos es lo que los publicistas pretenden que uno sienta). No pongamos en duda que los publicistas han encontrado, luego de muchos años de investigación y esfuerzo, la fórmula para estimularnos a comprar jabones y lavarnos las manos.

Modificar la conducta humana nunca ha sido fácil. En los hospitales norteamericanos han intentado campañas informativas, donaciones de líquidos limpiadores y hasta incentivos monetarios para motivar a los médicos a lavarse las manos. No se ha reportado mucho éxito. Releo la fría recomendación de lavarse las manos y me pregunto cuantas personas cambiarán su conducta por este aviso. Tengo la impresión de que serán menos de las que deberían. La campaña informativa gubernamental debe utilizar las técnicas publicitarias de las empresas que se especializan en vender jabones, pues ellas han comprobado su efectividad, y aquí el objetivo es literalmente vital: mientras más gente se lave las manos, más vidas se salvarán. Las piezas publicitarias deben ser muchos más elocuentes y “tocar” los elementos cognitivos adecuados. Decir simplemente que hay que lavarse las manos no tendrá el efecto suficiente para evitar que el virus de la gripe AH1N1 se siga pasando de mano en mano.

Angel Alayón

Junio, 2009

Nota al pie:

(1) Por cierto, si Venezuela tuviera la misma tasa de errores hospitalarios que Estados Unidos, aquí morirían 7.000 personas anuales (¿Tendremos la misma tasa?).

Referencias:

“To err is human”
“Selling Soap”

Prodavinci 

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