Desarrollo

Joseph Stiglitz sobre el poder y la corrupción (y III)

Por Prodavinci | 20 de enero, 2009

Por Boris Muñoz

-¿Qué clase de futuro, dentro de la globalización, puede tener un proyecto como el de Hugo Chávez que se opone a la hegemonía política de Estados Unidos que, al mismo tiempo, promueve la integración regional, condicionada al uso estratégico del petróleo, y que impulsa un orden multipolar a través de alianzas de interés con Rusia, China e Irán?

-Lo inestimable de ideas como la revolución bolivariana es su énfasis en determinado conjunto de valores. Para empezar, está a favor de que la riqueza petrolera de Venezuela no vaya a manos de un pequeño grupo de personas. El país tiene suficientes recursos y dinero para proveer educación y salud y eso no pasaba en el pasado.

-Eso es una leyenda. En el presente la red primaria de salud está en crisis.

-La situación de la salud es mejor. Se puede argumentar que ese conjunto de valores no ha sido implementado por completo, pero la contraloría social debe establecer que tan bien está siendo implementado. Los ciudadanos deben estar atentos para asegurarse de que esos valores sean articulados de la manera más exitosa posible. Sin embargo, al menos está claro que la revolución bolivariana actúa desde principios diferentes a los del pasado, que se ha ido articulando a partir de una visión. La otra lección importante ha emergido de la guerra de Irak. Proviene del viejo proverbio que dice que el poder absoluto corrompe de modo absoluto.

-Eso es cierto.

-El mundo ha visto las consecuencias de un régimen unilateral en Washington. Las elecciones de 2000 probablemente estuvieron corrompidas y eso de nuevo demuestra lo que veníamos hablando: hay un déficit de democracia en el nivel local. Todo el mundo tenía la esperanza de que la ilegitimidad del gobierno atemperará al gobierno. Pero no lo hizo. Ahora nos damos cuenta cuán peligroso es para el mundo tener un país con tanto poder, porque los mecanismos de regulación y contrabalance pierden su efectividad. Pienso que en este momento los estadounidenses creen que Estados Unidos estaría mejor con un sistema multipolar. El resto del mundo también sabe que esto sería mucho mejor.

-La pregunta también interrogaba sobre el papel que iniciativas como el socialismo del siglo XXI pueden tener en el orden global.

-Una manera de ver estos procesos es como experimentos. Si logran elevar la calidad de vida de los pueblos de sus países van a tener éxito como ejemplos y se diseminarán. En diferentes maneras, por supuesto, porque los procesos de cambio no vienen en talla única. Lo que funciona en Venezuela quizás no lo haga en otros países. Sin embargo, como idea se va a regar por todas partes. Lo fundamental, en el fondo, es que el multipolarismo será parte del mundo en que vivimos. Incluso los europeos no confían en Estados Unidos y uno de las causas es que este país ha violado derechos humanos básicos.

-Uno de los problemas que confrontan los experimentos de cambio en América Latina es precisamente el riesgo del poder absoluto.

-Y es por eso que ustedes necesitan transparencia, contraloría social y procesos democráticos.

-¿Cuál es el papel del sector privado en procesos de transformación social como el que ocurre en Venezuela?

-Lo más importante para el sector privado es la generación de nuevas empresas y nuevos empleos. Es muy difícil para un gobierno dirigir todas las diferentes empresas de la sociedad. Por otra parte, algunos Estados pueden hacer ciertas cosas bien. Desde mi perspectiva, para un buen desenvolvimiento se necesita una visión diversificada de la economía. Se necesita un área delimitada para el sector privado, otra para el Estado e incluso otra para las empresas pequeñas que el Estado debe apoyar. También podrían ser necesarias grandes corporaciones estatales, pero esto probablemente requiera la cooperación del sector privado. En China, por ejemplo, se obtiene tecnología en el extranjero en alianzas estratégicas con corporaciones. En eso China ha sido muy exitosa. Si miras a su marco institucional, encuentras que poseen todo tipo de empresas: privadas, empresas comunitarias, cooperativas, corporaciones estatales, alianzas estratégicas, multinacionales extranjeras. Uno de los ingredientes más importantes en esto es la competencia, pues los monopolios son realmente dañinos para la economía. Otro es mantener la apertura a las nuevas ideas para mantener activa la innovación. La innovación es mucho más que tener una buena idea. Es necesario tener acceso al capital, porque el capital es una de las barreras implícitas en el desarrollo de las ideas. Se necesita mucha transparencia porque si hay competencia necesitas asegurarte de que el campo de juego esté nivelado. Por eso, la apertura y la transparencia son tan importantes. De modo que creo que el acercamiento más exitoso a la economía es aquel que mantiene una arquitectura abierta. Debe haber apoyo del Estado a las comunidades para que emprendan sus propios negocios y ciertas áreas con empresas estatales al lado de empresas privadas. Sin embargo, cualquier acercamiento estrecho a esta materia, es negativo. El modelo neoliberal solo quería tener empresas privadas. Eso era como decir que no valía tener cooperativas ni empresas estatales dentro del marco de un estado de bienestar. Sería un error adoptar cualquier modelo de una sola vía.

-¿Cómo definiría el espíritu de los tiempos en la economía mundial?

-El espíritu de los tiempos de la economía ha ido de la euforia del final de la Guerra Fría, cuando se creyó que por fin se sabía cual era el sistema económico correcto -el comunismo ha fallado, en consecuencia, el libre mercado, ganará. Esa euforia se esfumó. La transición a una economía de mercado no fue fácil y fracasó en muchos países. Pero estamos comenzando a ver un nuevo orden económico global. China e India crecen aceleradamente cerrando la brecha de la pobreza. Nos estamos moviendo de manera sostenida hacia lo que algunos han llamado una tercera vía. Pero, en lo personal, pienso que lo que va a suceder que la economía se va a desarrollar a partir de un conjunto de ideas. El mercado por sí mismo no resuelve los problemas del ambiente, las desigualdades o la justicia social o la seguridad de estar libres de amenazas o peligros globales. El mercado no resuelve la mayoría de los acuciantes problemas que enfrentamos. El mercado privado ha producido riqueza para una minoría, pero no aporta recursos para asuntos de salud mundial como la malaria o el sida. El espíritu de los tiempos expresa una desilusión con el mercado. Pero también expresa una desilusión con los gobiernos que pretenden actuar solos. Ese parece ser el problema del socialismo. Por eso, creo que el espíritu de los tiempos es una cierta forma de tercera vía. Es un espíritu de los tiempos para el cual los valores del ambiente, las desigualdades y la justicia social han adquirido un valor mucho más alto que en el pasado.

-Su declaración sobre las estatizaciones del gobierno venezolano fue bastante controversial.

-Lo que yo dije no fue controversial. La controversia viene de la manera en que fue interpretado. Lo que dije fue que el sistema de seguridad social de Estados Unidos es público y está entre las primeras empresas de seguro del mundo y que privatizarlo podría disminuir su eficiencia enormemente. Es por eso que los estadounidenses rechazaron la idea de privatizarlo en medio de un debate nacional. La otra declaración que hice es que la compañía malasia de petróleo, Petronas, es tan eficiente como cualquiera de las grandes petroleras privadas y que todas sus ganancias van al pueblo malayo en vez de salir del país. Para mí, esas ideas no son controversiales.

Lo que fue controversial es que el gobierno tomó sus palabras para publicarlas en los principales diarios y la oposición reaccionó airadamente.

-(Risas): Si, la manera en que el gobierno venezolano usó o abusó de mis palabras es otro asunto.

-En Venezuela la empresa privada tiembla cada vez que el presidente hace un anuncio en materia económica, ya sea para declarar el socialismo y las diferentes formas de propiedad o para estatizar las corporaciones privadas. Y ese temblor se refleja en la inflación y la desinversión.

-Las estatizaciones son un problema muy difícil, porque casi siempre se trata de empresas monopólicas en el sector del que se ocupan. Esa es un área de debate muy particular.

-¿Cuál es su opinión?

-Aquí tenemos una empresa estatal de electricidad muy eficiente, la Tennessee Valley Authority (maneja los sistemas de riego e hidroelectricidad más grandes del mundo), que jugó un importante rol en la activación de un área del país que se había estancado. Enron, en cambio, era una de nuestras empresas privadas de electricidad y resultó ser de las más corruptas en nuestras historia. Los estadounidenses tuvimos que pagar un precio muy alto por Enron. También tenemos empresas eléctricas privadas que son eficientes, pero que se encuentran siempre bajo regulación. Nadie en Estados Unidos piensa que podríamos tener empresas eléctricas privadas que no estén reguladas por el Estado. Así que la pregunta de fondo es cuál es la mejor manera de conducir estas empresas. Para esa pregunta tampoco hay una sola respuesta. Solo para dar otro ejemplo, cabe destacar que la Electricidad de Francia, que es estatal, es una de las empresas más eficientes del mundo.

-¿Qué hay de las telefónicas? El gobierno venezolano sostiene que estatizar la CANTV es un asunto de soberanía.

-Si vemos lo que sucede alrededor del mundo, nos damos cuenta de que la mayoría de las empresas telefónicas son privadas. La telefónica de India es privada y ha logrado de manera muy exitosa ofrecer tarifas que son mucho más bajas que las de Estados Unidos. Esa empresa es mucho más eficiente que las nuestras. En México hay un monopolio privado y los precios son mucho más altos que los de aquí. Los monopolios privados, ya lo dije, son muy negativos. No hay muchos ejemplos de buenas empresas telefónicas estatales. No obstante, hay muchos ejemplos de telefónicas privadas que no son bien manejadas. Si yo fuera mexicano entendería que se organizara una fuerte protesta para cambiar las cosas. La mejor manera es a través de la regulación. Los monopolios privados pueden convertirse en un gran problema.

¿Qué hay de los monopolios estatales?

-Los monopolios estatales, bien administrados, pueden ser eficientes y pueden ser compañías públicas (en las que los ciudadanos tengan acciones). Con los monopolios estatales, los casos de éxito y fracaso son muy variados, lo que hace es materia difícil de resolver con una fórmula. Pero, para redondear, si las empresas privadas deben ser rigurosamente reguladas.

Sobre el fracaso latinoamericano

Bolivia tuvo problemas con Brasil cuando nacionalizó el gas, en mayo de 2006. En un momento, no tenían el dinero para pagar y carecían del conocimiento para operar la extracción.

-Ellos dijeron que querían que las compañías gasíferas y petroleras se quedaran en Brasil. También señalaron de forma muy clara que ellos pensaban que estas compañías deberían tener una remuneración justa por sus inversiones. Una manera de ver esto es que el gas le pertenece a Bolivia mientras los recursos invertidos para extraerlo le pertenecen a las compañías. Es evidente que en ese caso hay una sociedad entre la empresa privada y el Estado. La pregunta es cómo hacer para dividir los frutos de esa relación. En economía, el principio básico es que aquellos que invierten capital deberían recibir una ganancia justa por su experiencia y pericia. El problema es que con el gas el negocio es muy diferente al del petróleo, que es global por naturaleza y tiene un precio global. El gas, en cambio, apenas está desarrollando su potencial como mercado global y se distribuye a través de gasoeductos. Eso lo hace más complicado. Las compañías tienen que hacer inversiones en tuberías y tecnología. Y no invertirán a menos que encuentren una fuente de gas confiable a un precio razonable. Las desigualdades en los contratos con frecuencia toman una amplia variedad de formas. Por ejemplo, los contratos de gas suelen especificar los precios y estos precios pueden ser muy bajos. Así que el precio del gas en los contratos entre Bolivia y Brasil fue especificado a un tercio de su equivalente energético. Eso quiere decir que el equivalente en gas natural a un galón de gasolina cuesta dos veces menos, aunque el gas natural es más limpio ambientalmente y su uso más conveniente. Aun así, Brasil estaba pagando un tercio del precio estipulado. Es lógico que uno tenga la percepción de que ése no era un contrato justo. Brasil estaba pagando una pequeña fracción de un precio pequeño.

Bolivia estaba perdiendo mucho dinero.

-En la nueva negociación incorporaron las regalías, pero también un precio mayor.

La nacionalización fue muy impopular entre los brasileros. Sin embargo, parece haber planteado un escenario en el que dos países de la región entienden las necesidades mutuas y trabajan juntos para resolverlas.

-Estos son temas muy complejos, porque, en efecto, los brasileros tuvieron que hacer grandes inversiones para adoptar el gas como combustible. Por otra parte, el episodio también sirve para contextualizar un tema sobre el que siempre hablamos con ligereza: el de los países grandes y ricos explotando a países pequeños y pobres. Aunque Brasil no es tan rico, en comparación con Bolivia hay un desbalance, de modo que se entiende porqué los brasileros estaban molestos, pero también porqué los bolivianos estaban irritados y querían sacar mejores ventajas de sus recursos. Esta es quizás una de esas instancias en las que Brasil ha aprendido demasiado de la política de poder empleada por Estados Unidos.

-¿Qué puede hacer el ciudadano para asegurarse que estos cuatro puntos sean cumplidos?

-Una medida es demandar a las corporaciones del Estado apertura y transparencia acerca de cómo gastan el dinero. En las corporaciones estatales debe haber puntos de referencia. Por ejemplo, cuánto cuesta extraer el petróleo; cuánto solía costar en el pasado cercano, cuánto cuesta extraerlo en otros países; por qué, dado el caso, cuesta más aquí que en otros países. Hay muchas variables, pero el pueblo debe procurar conocerlas para que si el precio sube o la eficiencia baja, saber las razones.

-La información de las corporaciones debe ser pública en todos sus aspectos.

-Yo siempre digo que el punto básico es que los recursos le pertenecen a la gente. En consecuencia, el gobierno debe trabajar para la gente. Si posees una compañía debes saber por qué y para qué se firman los cheques. Lo mismo sucede con los gobiernos. Los gobiernos llevan los negocios del país. Si la gente, a través del voto, le dio a un gobierno la facultad de firmar los cheques, pues esa gente tiene todo el derecho de saber cómo se firman esos cheques.

Entrada anterior de la serie: Joseph Stiglitz: “Es necesario un gobierno y acuerdos globales” (II)

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